Tu nevera tiene una de las mayores posibilidades de vida útil de entre todos los electrodomésticos. Puede durar cómodamente 15 años o más, por lo que es fácil acostumbrarse a sus extrañas peculiaridades y no darse cuenta cuando se está volviendo menos eficiente. Además, podría parecer que la opción más frugal es mantenerlo en funcionamiento durante el mayor tiempo posible.

Pero si se acerca al final de ese período o muestra otros signos de desaceleración, puede que no sea el caso. Los frigoríficos que trabajan demasiado usan mucha más energía de la que deberían, incluso puede que la comida se ponga en mal estado antes. 

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Señales de que tu nevera está fallando

Estas son algunas señales que muestran que tu nevera necesita ser reemplazada.

  • La comida no dura hasta su fecha de caducidad.
  • La parte trasera del refrigerador se calienta demasiado.
  • La nevera está “sudando” - hay condensación en el interior o exterior del aparato.
  • Hay una mayor acumulación de escarcha en el congelador.
  • Se nota que es más ruidosa de lo que solía ser - hay un zumbido o zumbido continuo.
  • Por el contrario, si tu nevera parece más silenciosa de lo habitual, y la comida en su interior parece más caliente de lo que debería, esto puede significar que el compresor está dañado.

Por qué deberías reemplazar tu refrigerador-congelador

Dinero

Los aparatos defectuosos o deteriorados usan mucha más energía que los que funcionan bien. Si tu factura de electricidad es más alta de lo que las estimaciones sugieren que debería ser, o si se dispara repentinamente, lo primero que debes considerar es que uno de tus electrodomésticos puede estar consumiendo demasiada energía.

Debido a que está encendido todo el tiempo, tu nevera es uno de los electrodomésticos que más energía utiliza. Un frigorífico medio (más nuevo) en un hogar medio en Europa utiliza unos 12 céntimos al día, o 44 euros en un año. 

Los nuevos frigoríficos están hechos para ser más eficientes en cuanto a la energía y esta tecnología está mejorando todo el tiempo. Por lo tanto, es posible que puedas ahorrar en tus facturas de energía si finalmente te despides de un electrodoméstico antiguo, especialmente si lo has tenido durante una década o más.

Seguridad y salud

Los frigoríficos envejecidos también plantean una serie de problemas de seguridad. Las bacterias son un peligro si el frigorífico no mantiene los alimentos lo suficientemente fríos. Tu frigorífico debe estar por debajo de 5°C y el congelador por debajo de -15°C para mantener la comida a una temperatura ideal.

La listeria puede prosperar en temperaturas de entre 2°C y 4°C, lo que significa que las grietas de los estantes y cajones de verduras de los frigoríficos más antiguos pueden albergar esta bacteria, incluso cuando tu frigorífico está a la temperatura adecuada. Si tu nevera no está lo suficientemente fría, también hay riesgo de salmonella, bacterias y moho.

También hay un mayor riesgo de incendio por los viejos cables eléctricos, que con el tiempo pueden soltarse y deshilacharse. Si los cables con corriente están expuestos, también hay riesgo de descarga eléctrica.

Si ves un cable deshilachado puedes tener la tentación de arreglarlo tú mismo/a. No lo hagas. Desenchufa el aparato inmediatamente, deja de usarlo y reemplázalo tan pronto como puedas.

Trucos sencillos para arreglar tu frigorífico

Pero, la mayoría de las veces, si tu nevera no funciona bien, hay cosas que puedes probar antes de tirarla a la basura. Si el problema es algo sencillo, como que la junta (el sello de goma alrededor de la puerta) no hace su trabajo, tal vez puedas solucionarlo tú mismo/a. 

Si has notado alguno de los problemas mencionados anteriormente, puedes intentar las siguientes soluciones.

Revisa la junta

Para comprobar si la junta es o no defectuosa, intenta poner un trozo de papel en la junta y cerrar la puerta. Si puedes sacar el papel sin resistencia, el sello está dañado. Si es así, consigue un paño y agua caliente y limpia la junta (no uses detergente u otros limpiadores, ya que pueden dañar la goma), y luego abre con cuidado las áreas que se hayan comprimido. Esto puede ser suficiente para resolver el problema.

Ajusta el termostato

Revisa y ajusta el termostato. Es posible que su ajuste sea demasiado caliente. Si ha cambiado el volumen de comida que está almacenando, puede que sea necesario ajustar la temperatura.

Limpia el desagüe

El siguiente paso es limpiar el drenaje de goteo. Puedes encontrar esto en la parte de atrás de tu nevera: es un canal que drena en una pequeña abertura. Dependiendo del diseño de tu nevera, puede que tengas que quitar los cajones de las verduras para acceder a ellos. 

Quita cualquier basura del canal y de la parte superior del desagüe. Si todavía parece estar bloqueado, intenta insertar una pajita y moverla para despejar el tubo. 

Limpia las bobinas del condensador

Otro buen consejo de mantenimiento es sacar la nevera de la pared y aspirar las bobinas del condensador en su reverso. Las bobinas se enfrían y condensan el refrigerante pero no pueden hacer su trabajo correctamente si están obstruidas por la suciedad y el polvo.  

Descongela

Por último, y aunque es un trabajo molesto, descongelar el refrigerador y el congelador regularmente es una buena idea. Si el aparato comienza a congelarse de nuevo inmediatamente, es probablemente una señal de que está llegando al final de su vida útil.

Reemplaza tu nevera

Si los consejos anteriores no solucionan el problema - y si su nevera es vieja - entonces probablemente sea más que un problema menor y tendrá que sopesar los beneficios de reparar su nevera actual frente a la inversión en un nuevo aparato.

Hay una buena regla general a tener en cuenta si alguno de sus aparatos funciona mal. Si está a más de la mitad de su probable vida útil, y si una reparación costará más de la mitad del costo de un reemplazo, entonces probablemente es hora de ir de compras.

Piénsalo así: en vez de poner el coste de las reparaciones en una nueva nevera, estás usando ese dinero para posponer la recompra. Cuando llegue ese día, habrás gastado todo el dinero para la reparación y la nueva compra. Y eso sin considerar el aumento de los costos diarios de las máquinas que cojean.