La alta definición, lejos de convertirse en un formato exclusivo para soluciones de cine profesionales, ha pasado a formar parte de nuestras vidas gracias al tratamiento que ofrecen los ordenadores actuales sobre la señal Full HD, al software y a la inminente llegada de la emisión de canales de televisión.

La utilización de vídeo en las presentaciones comienza a ser un elemento muy habitual, dado que permite que el ponente pueda transmitir mensajes con mayor calado a la audiencia, frente a la típica sucesión de diapositivas con imágenes estáticas. Además, a nivel profesional, el uso que suelen dar las empresas a los contenidos HD (alta definición, de sus siglas en inglés) es cada vez más amplio, ya sea por motivos de formación a empleados, por temas de marketing o, simplemente, para presentar resultados o hacer demostraciones a clientes.

En este sentido, tiene mayor cabida la utilización de productos compatibles con la alta definición, y si cabe, modelos etiquetados como Full HD que soporten la señal de mayor calidad de la alta definición, con el fin de que los contenidos que procedan de cualquier señal de vídeo compatible no pierdan calidad durante el proceso de tratamiento y su posterior almacenamiento.

A continuación pretendemos abordar de forma integral todos los procesos que tienen que ver con los contenidos en alta definición, desde capturar imágenes en modo Full HD hasta grabar esta información en discos de alta definición –actualmente Blu-ray-, pasando por la edición y la reproducción, tanto en monitores o proyectores, como en discos duros multimedia. Junto a esto, cada uno de los apartados incluye, al menos, un análisis de producto concreto (en total contamos con 7 propuestas), con el fin de que el lector se haga una idea de las capacidades de los dispositivos actuales entorno a cada uno de los ciclos.

El ordenador y sus requisitos

Dentro del espectro del mundo de los negocios, los profesionales con decisión de compra deben plantearse la utilización de este tipo de productos en función de los contenidos que manejen en su empresa, así como las necesidades a corto plazo, con el fin de que la inversión sea rentable y amortizable. Hay que valorar que el plazo medio de utilización de un producto informático en un entorno empresarial, en función del uso que se le esté dando, podrá oscilar entre los tres y los cinco años de media antes de ser renovado, y debido al boom que se ha producido con los contenidos de alta definición, es una característica que puede llegar a echarse en falta con el paso del tiempo.

Así pues, la inversión en un primer instante pasa por adquirir ordenadores de última generación que incorporen tarjetas gráficas (o chipset) compatibles con este tipo de contenidos. En este sentido, tanto AMD como Nvidia cuentan con soluciones en el mercado a precios muy económicos. Lo comentado únicamente tiene que ver con las conexiones de salida para su posible visualización, ya que cualquier ordenador con un procesador avanzado puede llevar a cabo las tareas de edición de contenidos en HD, como veremos más adelante, con el software correspondiente, repercutiendo en la velocidad de proceso, pero sin suponer una limitación en su manejo. Es decir, que cualquier ordenador puede tratar contenidos en alta definición y lo que hay que observar es su capacidad de reproducción. La mayoría de las pantallas TFT utilizadas hoy soportan imágenes de formato 720 puntos por pulgada (ppp) como mínimo, valor que puede alcanzarse al configurar la tarjeta gráfica a la resolución de 1.280 x 1.024 ppp y, en los casos del portátil a 1.280 x 800 puntos. De hecho, contenidos en alta definición se encuentran disponibles desde hace tiempo en internet, con trailers de películas o vídeos de demostración desde la web de Microsoft o de Apple. Utilizando el apropiado software, Windows Media Player 11 o QuickTime 7, es posible disfrutar de la calidad de imágenes grabadas en formato H.264 o WMV 9, consideradas ambas como HD. De hecho, las tarjetas gráficas presentadas a lo largo del último año por AMD y Nvidia ya contemplan el tratamiento de estos formatos y ofrecen salidas de vídeo HDMI con el tratamiento del audio incluido.

Paso 1: Captura de vídeo

Hablamos del tratamiento y, sin embargo, no hemos mencionado las fuentes que nos permitan obtener la señal. Aunque existen ya infinidad de contenidos en internet en alta definición, lo más lógico es que cada negocio tenga la necesidad de generar el suyo propio. Para ello, es necesario adquirir una videocámara compatible con estos nuevos formatos. En el mercado, todas las principales marcas disponen ya de diferentes modelos compatibles. Sin embargo, cabe hacer especial hincapié en el tipo de formato soportado, ya que algunas se quedan en 780 puntos y para alcanzar la máxima definición es necesario que cumplan con la especificación 1.080 ppp. Más adelante es posible observar el análisis a fondo de la cámara Canon HG10, con la que hemos realizado las pruebas en la elaboración del reportaje, basada en almacenamiento en disco duro. Para los profesionales es un factor indispensable la gran capacidad de almacenamiento. Existen en el mercado otras soluciones mucho más compactas, como es el caso de la Sony HandiCam HDR-TG3E de apenas 250 gramos de peso, pero para su almacenamiento dependen del formato de tarjetas de memoria Memory Stick, con lo que en una de 4 GB tan sólo se tiene para grabar unos 30 minutos en la máxima calidad. Para determinados profesionales puede que sea suficiente, otros optarán por opciones más avanzadas.

Análisis: Canon HG10

Su CCD está formado por un único sensor CMOS de 1/2,7 pulgadas con soporte de 2,9 megapíxeles para la captura de imágenes fijas y en movimiento. Acompañando al sensor de escaneado progresivo se encuentra el procesador de imagen DiGIC DV II y un filtro de color primario RGB. El estabilizador óptico de imagen implementado, de amplia cobertura (OIS), así como el sistema Canon AF instantáneo, garantizan un enfoque de gran precisión, acorde a los contenidos que pueden ser almacenados. Además, su objetivo cuenta con un zoom de 10 aumentos, distancia focal equivalente entre 43,6 y 436 milímetros de distancia, lo que puede considerarse como un gran margen.

Para la captura de imágenes, la cámara cuenta tanto con visor electrónico de 0,27 pulgadas, como con pantalla LCD panorámica de 2,7 pulgadas, sobre la que es posible visualizar los contenidos con una calidad de 211.000 píxeles. Como sucede con la familia de videocámaras Canon, la lente se descubre y es protegida de forma automática al encenderla o apagarla, sin necesidad de hacerlo manualmente o de fijar la tapa protectora correspondiente.

El sistema de grabación de vídeo lo realiza sobre un disco duro de 40 GB de capacidad, en formato AVCHD, lo que viene a ratificar el soporte de contenidos de alta definición totalmente Full HD. Según lo indicado, puede llegar a almacenar hasta 5 horas y 50 minutos de vídeo en este formato, un valor bastante amplio para poder grabar eventos o cubrir satisfactoriamente las necesidades típicas.

Junto a la ubicación habitual de las conexiones, presenta la salida HDMI para utilizar con pantalla de gran formato. Además, dispone de un modo de grabación adicional denominado 25p (progresivo), gracias a que el sensor CMOS HD ofrece tanto lectura progresiva como entrelazada.