Según un reciente estudio realizado por Forrester Research, está previsto que el gasto en TI en los Estados Unidos se eleve a lo largo de la segunda mitad del año, con un crecimiento estimado del 19 por ciento en lo que a equipamiento informático se refiere. Estas inversiones se repartirían del siguiente modo: un 11 por ciento en gasto en software, un 7 por ciento en comunicaciones y un 6 por ciento en servicios de consultoría. A medida que la industria TI está mostrando sus primeros signos de recuperación, las pequeñas empresas, que normalmente son las que más tardan en mostrar signos de confianza, están empezando a dar pequeños pasos adelante, mostrándose optimistas de cara al futuro, puesto que muchas de ellas ya han adelantado que realizarán inversiones en los próximos seis meses.

El más reciente informe CDW IT Monitor, que ha estado siguiendo el comportamiento de la industria desde el principio de la recesión, apunta que más de la mitad de los que toman las decisiones relacionadas con las TI en las pequeñas empresas creen que las inversiones en infraestructura tecnológica ayudan a incrementar el rendimiento de la empresa, lo que supone un crecimiento del 10 por ciento respecto al mismo período del año pasado. Además, el 46 por ciento de los que toman decisiones en este tipo de empresas, tienen previsto reemplazar o instalar software, un 3 por ciento más que durante la misma franja de tiempo el año pasado. Por otro lado, el 34 por ciento espera invertir en hardware en los próximos seis meses, es decir, un 4 por ciento más que en junio de 2009.

Si bien los datos son alentadores, lo cierto es que se trata de un entorno en el que cualquier inversión en TI conlleva una gran responsabilidad. Aquellos encargados de tomar las decisiones relacionadas con la tecnología, cuentan con todo un abanico de opciones a tener en cuenta cuando analicen qué inversiones son las más apropiadas para sus negocios. A medida que las pequeñas empresas comiencen a ver crecer sus cuentas de resultados, empezarán a renovar sus parques tecnológicos y a impulsar sus infraestructuras TI para mantenerse al mismo ritmo que las tendencias de la industria.

Según Forrester, los principales impulsores del gasto corporativo serán las antiguas bases de equipos hardware, nuevos productos como los que van a lanzar Intel y AMD o Microsoft Windows 7. Eso, siempre y cuando las pequeñas empresas se sientan lo suficientemente cómodas como para apostar por estas renovaciones tecnológicas y finalmente decidan cuál será la tecnología por la que primero deben apostar. Por ejemplo, y aparte del equipamiento informático, la virtualización de servidores continúa siendo una opción atractiva para este tipo de compañías que buscan sacar el máximo partido a sus inversiones. Un entorno de servidores virtualizados permite a los usuarios maximizar recursos físicos del modo más eficiente posible, ayudando a incrementar la utilización de los servidores, a impulsar la disponibilidad de las aplicaciones y a simplificar el despliegue de las mismas, lo que da como resultado toda una serie de beneficios técnicos, administrativos y de ahorro de costes.

También el cloud computing, el uso de aplicaciones y los servicios a través de Internet son otras tendencias de la industria que han estado en el aire durante años, pero que hasta ahora eran contempladas como grandes gastos para las pequeñas empresas. Ahora que son mucho más asequibles, la barrera de su adopción reside en el entendimiento de los beneficios que pueden reportar, optimizando las operaciones de los negocios de cualquier tamaño. Más allá de buscar casos de éxito de grandes empresas, los profesionales de las TI deberían hacer un esfuerzo para entender cómo las mejoras de la tecnología pueden funcionar también en empresas de pequeño tamaño.

Así, con el fin de aprovechar al máximo sus presupuestos limitados para tecnología y aplicar aquella que aumente la productividad y maximice el retorno de la inversión, exponemos cuatro cuestiones que los profesionales de las pequeñas empresas deberían preguntarse a sí mismos antes de elegir un servicio, producto o solución.

1.- ¿Cómo podría definir la tecnología y su potencial impacto en su negocio?

2.- ¿Se trata de una tecnología madura o de sistemas existentes que podrían estar obsoletos en unos meses?

3.- ¿Cuál es el impacto financiero de la inversión, tanto a corto como a largo plazo?

4.- ¿Qué grado de complicación tendría implementar la tecnología en el contexto de sus sistemas actuales y sus activos de personal?

Tomándose el tiempo necesario para responder a estas importantes cuestiones, los responsables de TI de las empresas podrían ayudar a sus negocios a mirar más allá de las tendencias del mercado para hacer inversiones estratégicas que puedan cubrir planes a largo plazo y ayuden a optimizar las operaciones del día a día. Armados con respuestas sólidas a estas cuestiones, junto con información sobre cómo los últimos desarrollos en tecnología pueden cambiar su negocio, el próximo paso de los responsables de TI será invertir en la tecnología adecuada para ayudar a que sus compañías tengan éxito.