Ya utilices SSD o los antiguos discos duros mecánicos, ambos sistemas de almacenamiento están limitados en su capacidad de preservar los datos almacenados cuando no están siendo utilizados.

Eso no significa que tengas que dejar tu PC encendido todo el tiempo. Pero todo aquel que piense que es una buena idea guardar información importante en un disco y encerrarlo en una caja fuerte está, por mala suerte, equivocado.

Así, ¿qué debemos hacer con los datos guardados en nuestros discos duros si queremos preservarlos tanto tiempo como sea posible?

¿Qué es el bit rot?

Para entender qué hay detrás de esta degradación de bits, lo que se llama “bit rot”, debemos de explicar primero cómo se almacenan los datos.

Las HHD tradicionales utilizan magnetismo para que todos los bits de datos (es decir, los unos y los ceros, puedan almacenarse en lo que se conoce como grupo de sectores o clúster. No obstante, los bits pueden revertirse con el tiempo, y esto da pie a la corrupción de datos.

Para evitarlo, los discos duros tienen un Códico de Corrección de Errores (o ECC) que busca esos bits corrumpidos durante el proceso de lectura. Si se detecta un error, el disco duro lo corregirá siempre y cuando sea posible.

Las SSD, por otro lado, no utilizan ninguna parte movible como los discos duros. Utilizan un método distinto para almacenar bits. Este sistema de estado sólido utiliza una capa aislante para almacenar electrones cargados en transistores microscópicos (¡y esta es una explicación simplificada!).

¿Cómo se produce la degradación de bits en una SSD entonces? Pueden perder información cuando la capa aislante se descompone y los electrones cargados se escapan.

El tiempo que tarda en realidad a producirse esta degradación de bits depende de varios factores.

Los discos duros pueden funcionar potencialmente con datos intactos durante décadas, incluso si no se utilizan durante largos periodos de tiempo. Las SSD, en cambio, pueden perder datos en el mismo estado en algunos años. De hecho, los datos almacenados en una SSD pueden perderse todavía más rápido si están guardadas en un sitio con temperaturas extremadamente altas.

Ahora bien, ambos sistemas de almacenamiento funcionan bastante diferente. Suelen durar hasta que se encuentran con los problemas típicos, como fallos en el hardware o cuando se cumplen el máximo de ciclos de lectura y escritura en las SSD. (Los fabricantes especifican el número de ciclos, pero el tiempo que tarde en llegarse a ese límite depende de lo a menudo que se lean o escriban datos.)

Por supuesto, los discos duros y las SSD también pueden perder datos con otros problemas, como malware, firmware dañado, si entran en contacto con el agua u otros accidentes que nada tienen que ver con la degradación de bits.

Cómo evitar el bit rot y otros errores en discos duros

En primer lugar, asegúrate de que los discos que estás usando están en buenas condiciones. Puedes utilizar el estado SMART (“Self-Monitoring”, “Analysis” y “Reporting Technology”) para comprobarlo, por ejemplo.

No es un sistema perfecto, pero te permitirá saber el estado actual de tu disco duro y puede indicar si está a punto de producirse un fallo. Una herramienta gratuita que te ofrecerá este tipo de información es Crystaldiskinfo.

De forma alternativa, puedes determinar para cuánto tiempo quieres utilizar un disco duro o SDD. Una vez pases ese límite, deberás reemplazarlo por un modelo nuevo.

Merece la pena mencionar que, en el pasado, las SSD no eran consideradas tan fiables como los discos duros cuando se usaban, pero eso ya no es así. Ahora puedes dar por hecho que las SSD te durarán lo mismo que cualquier disco duro.

En términos generales, no deberías tener un sistema de almacenamiento por más de cinco años. No obstante, esto no significa que los discos no puedan funcionar bien más tiempo. Cuanto más tiempo los utilices, más importante será tener copias de seguridad.

Hay discos de archivo especialmente diseñados para esto, pero si tiene datos en un disco duro o una SSD normal y quieres guardarlos en una caja o un armario, deberías instalarlos (o conectarlos por cable USB) y utilizarlos de vez en cuando.

Todavía mejor, crea una entrada en tu calendario para que esto se algo que hagas de forma recurrente. Esto reducirá considerablemente el riesgo de una degradación de bits y otros problemas.

En el caso de las HDD, es suficiente con encenderlas una vez al año o cada dos años. No obstante, deberías “actualizar” los datos copiándolos de nuevo o utilizando un programa externo como Disk Fresh. Las SSD no necesitan esto último, pues solo necesitan conservar su voltaje. No obstante, sí que es recomendable utilizarlas durante varios minutos unas dos veces al año.

Discos duros y SSD

Alternativas a los discos duros y SS

Otra forma de almacenar datos es usando un sistema de almacenamiento de archivos personalizado, como por ejemplo los discos M-Disc Bluray de Verbatim, que se supone que deberían conservar los datos durante miles de años. Obviamente, esto es algo difícil de comprobar.

Están disponibles en varias capacidades, desde 25 GB a 100 GB por disco. No obstante, sus velocidades de escritura son bastante lentas, así que el proceso puede tardar bastante, por lo que solo merece la pena para datos realmente importantes.

Sea cual sea la opción que elijas, esto siempre será cierto: es recomendable realizar varias copias de tus datos y guardarlas en diferentes localizaciones para asegurarte de que no se producirá ningún tipo de pérdida.

Artículo original publicado en PCWelt