Ambas firmas trabajan desde enero en lentes de prescripción facultativa y ahora lo harán para desarrollar un producto masivo que disipe las dudas de los consumidores sobre la idoneidad del producto de Google. Parece reconocerse que se trata más de un problema de moda que de tecnología.

Según el diario, los términos financieros del acuerdo no han sido desvelados, pero los analistas consideran que puede suponer un gran salto para Google, que en cuestión de meses podría vender sus gafas inteligentes a decenas o centenares de miles de personas en todo el mundo.

Luxottica es líder del mercado mundial de gafas, con más de un 12 por ciento del mercado, según Euromonitor International. También controla las tiendas LensCrafters y Sunglass Hut, entre otras. Con esos poderes, las Google Glass se ofrecerán, sólo en EE.UU., a  través de 5.000 tiendas.

Google todavía está discutiendo internamente cuánto cobrar por sus gafas, según un portavoz de la compañía, y tampoco ha cerrado una fecha final de lanzamiento para la versión de consumo, aunque la espera poder hacerlo antes de que acabe el año.