Esa es la idea que subyace en los trabajos de esta compañía. Como resume Jason Fass, CEO de Zepp Labs, "creemos que cada bola, palo, raqueta, guante o casco puede estar conectado digitalmente y estamos construyendo una plataforma capaz de capturar estos datos y ofrecer estas nuevas experiencias”.

No en vano, la empresa, que desarrolla sensores para deportes como el béisbol, tenis o golf, acaba de recibir 15 millones de dólares de financiación adicional para seguir trabajando en ellos. Sus sensores cuentan con dos acelerómetros, un giroscopio y un procesador ARM y, por ejemplo, ha incorporado un sensor de apenas seis gramos de peso en un bate de béisbol, con una batería que proporciona cinco horas de transmisión continua en modo Bluetooth. Entre las cosas que el sensor mide, destaca la velocidad a la que se batea, su ángulo de impacto y el tiempo que la bola pasa por la zona de bateo.

Los sensores, que se venden a 149 dólares, pueden ofrecer el mismo tipo de métricas para otros deportes, como el golf y el tenis. Los datos se recogen mediante una aplicación móvil y Zepp está construyendo un universo de dispositivos conectados, aunque se distancian bastante de las intenciones que tiene Google con la recién adquirida tecnología que permite controlar la temperatura ambiente a través de una aplicación.

Con el tiempo, Fass cree que los clubes deportivos tendrán sensores en todos sus equipos y que su extensión dependerá del desarrollo de programas que interpreten los datos de estos dispositivos, aunque también de que se avance por el lado de las baterías.

Gartner estima que el mercado de dispositivos electrónicos para llevar puestos para el deporte y la bienestar personal movió el pasado año unos 1.600 millones dólares en todo el mundo, cifra que podría ascender ya a 5.000 millones en 2016.