El primer smartwatch de la firma tiene una pantalla AMOLED de 1,4 pulgadas resistente a arañazos y su esfera redonda tiene un diámetro de 42 mm. El sistema operativo con el que trabaja es Android Wear y estará disponible en oro, negro y plata. Dispone de micrófono integrado e incluye también sensor de ritmo cardiaco y sensor barométrico, que detecta y monitoriza en tiempo real la actividad del usuario.

Internamente tiene un procesador Qualcomm a 1,2GHz, 4GB de almacenamiento y 512MB de RAM.

El reloj se incorpora a un mercado realmente masificado, pero en el que hay margen para el crecimiento. Según recoge Reuters, las unidades comercializadas crecerán este año un 158 por ciento hasta situarse en 75 millones, cifra que en sólo tres años ascenderá a 350 millones.

El smartwatch llega unos días antes que el Apple Watch aunque no competirá directamente con él, sino con otros modelos Android que comienzan a destacar por su diseño, como el LG Watch Urbane.