El impacto de la pandemia de coronavirus que sufrimos desde el pasado año, y los correspondientes períodos de confinamiento que nos ha provocado hasta el momento, han dado lugar a que el teletrabajo se haya impuesto forzosamente en la vida de muchos trabajadores. 

De uno u otro modo, los empresarios que hasta ahora no veían con buenos ojos implantar el teletrabajo entre sus empleados ahora lo ven factible al comprobar que, en la mayoría de los casos, la productividad no se ha visto alterada por el hecho de trabajar a distancia.

Según un informe elaborado por la compañía Cisco, The future is flexible, previamente a la situación de pandemia, solo el 4 % de los trabajadores ejercían su labor de forma remota. En la actualidad, el 87 % de los empleados desean tener la posibilidad de elegir entre teletrabajo y presencialidad, demandando una mayor flexibilidad laboral. 

Reducir jornadas a 4 días o 32 horas

A estas alturas, nadie duda de que el teletrabajo ha llegado para quedarse. Pero entonces, ¿Qué sucede con las jornadas laborales que plantean reducir los días de trabajo? En España, se ha abierto el debate sobre la posibilidad de reducir la semana laboral a 4 días.

El Gobierno ha puesto en marcha un programa piloto junto a Más País para ayudar a empresas que quieran implantar la semana de cuatro días laborales. Esta medida se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno, con dinero procedente de los fondos europeos. 

Empresas como Software Delso, con sede en Jaén, la cual se dedica a prestar servicios de aplicaciones y desarrollo de programas para empresas, no ha dudado a la hora implantarlo desde principios de de año entre sus más de 180 trabajadores. 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca en su último informe que “el hecho de reducir las horas de trabajo, permite aumentar la productividad por hora trabajada y mejorar la calidad de vida del empleado”. 

Teletrabajador desde casa

El teletrabajo como salvamento

Sin embargo, ¿Cuál es la mejor opción para el trabajador del siglo XXI? ¿Menos jornadas de trabajo, o bien mayor flexibilidad? Habrá gustos de todo tipo, pero lo que parece imperar más en los países desarrollados es la mezcla de ambos con énfasis en la flexibilidad horaria. 

Esta misma semana hemos conocido como la compañía Salesforce se une a iniciativas de otros gigantes del sector tecnológico como Microsoft y Google para adoptar una estrategia de mayor flexibilidad para el empleado. 

“Hemos descubierto que casi la mitad de los empleados quieren poder decidir cuándo venir a la oficina, sin dejar de lado el hecho de que el 80 % de los empleados encuestados desean mantener una conexión con el resto de empleados de manera presencial” afirma un portavoz de la compañía.

Como empresas multinacionales con miles de trabajadores formando parte de sus plantillas, debemos observar de cerca el planteamiento que proponen de relación laboral con sus empleados, puesto que es la mejor manera de retener el talento y tener al empleado satisfecho. 

Buscando lo mejor de ambos mundos

No tiene sentido esperar a que los empleados trabajen sus turnos de ocho horas, día tras día, para desarrollar su trabajo con éxito. Tampoco lo tiene el que tengan que fichar a primera hora de la mañana, sin posibilidad de acogerse a una flexibilidad horaria.

La tecnología ya forma parte de nuestras vidas y pone a nuestra disposición herramientas muy válidas con las que poder realizar el trabajo en remoto, y a su vez, que las empresas puedan medir el rendimiento de cada uno de sus empleados. 

Así, la situación ideal dentro del futuro laboral de las personas, pasa por poder contar con los mejores ingredientes del teletrabajo y la reducción de jornada en aquellos sectores en los que sea posible aplicarla. 

Pero ante todo, lo que siguen demandando nueve de cada diez trabajadores, no es otra cosa que tener una mayor flexibilidad laboral en el que se promueva la diversidad y la inclusión. 

Las empresas deben percatarse de que sus empleados son más productivos si les dejan que ellos mismos tengan el propio control sobre su tiempo, con libertad de elegir en qué momento y desde donde trabajar para conciliar la vida personal con la profesional. 

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