Esta nueva fábrica supondrá una inversión de 1.800 millones de dólares y permitirá a S-LCD, la joint venture de Sony y Samsung, ampliar sus líneas de producción en Tangjeong, en Corea del Sur. Si se cumplen los planes previstos, en el segundo trimestre de 2009 podrían salir los primeros LCD de esta nueva instalación.

Según la información facilitada por las implicadas, estará basada en lo que llaman la tecnología de octava generación, por lo que esta nueva línea de fabricación se denominará 8-2. Es decir, que será capaz de aceptar hojas de cristal madre (a partir del cual se pueden fabricar muchos paneles) de 220 por 250 centímetros.

S-LCD ya opera en esta tecnología de octava generación en otra línea de producción, la 8-1, en Tangjeong. Con cada salto en la tecnología de producción, se puede aumentar el tamaño de las hojas originales de cristal, lo que permite se reduzcan los costes de producción, ya que se pueden hacer paneles más grande con un coste por pulgada menor.

Está previsto que la nueva fábrica pueda procesar 60.000 cristales madre por mes, frente a las 50.000 hojas que es capaz de asumir la 8-1.

Pese a que en las últimas semanas se había especulado con la posibilidad de que Sony abandonara la joint venture que mantiene con Samsung (ya que había entablado conversaciones con otros fabricantes, como Sharp), lo cierto es que este anuncio viene a reafirmar esta alianza entre las dos compañías en el mercado de las LCD.