Sony ha anunciado su decisión de invertir esta cantidad para el desarrollo de tecnología que les permita la producción de paneles OLED de tamaño mediano y grande. La delgadez y flexibilidad de estas pantallas permiten reducir su consumo energético, algo que la compañía tiene especial interés en potenciar. No obstante, uno de los principales obstáculos que tiene la extensión de este tipo de pantallas es que su precio es aún muy elevado para su adopción de forma masiva por parte de los usuarios.

Con esta inyección económica, el objetivo de la compañía es poder optimizar esta tecnología de fabricación de paneles OLED para poderla aplicar a toda una serie de productos audiovisuales susceptibles de mejorar gracias a los avances que permiten dichas pantallas.

Las pantallas OLED utilizan carbón orgánico o componentes que emiten luz en contacto con la electricidad. Al contrario de las pantallas de cristal líquido, no necesitan alimentación de luz trasera, por lo que, en consecuencia, son pantallas más delgadas y más eficientes energéticamente.

Hace 14 años que Sony comenzó a utilizar esta tecnología pero no fue hasta diciembre del pasado año cuando lanzó al mercado las primeras televisiones OLED, por el momento, en el mercado japonés.