No obstante, la consultora también detecta signos positivos en nuestro continente, frente a la excesiva cautela de los últimos años. Muchas entidades europeas ya han comenzado a planear próximas inversiones y se espera que su gasto en TI ascienda a 43.600 millones de dólares en 2018, frente a los 59.300 millones en Estados Unidos.

Su crecimiento respectivo será 2,9 y el 4,8 por ciento en los próximos cinco años, mientras que los mercados emergentes de Asia y el Pacífico lo harán al  7,7 por ciento, en una clara muestra del desarrollo económico de la región y la fortaleza financiera del consumidor. De hecho, el gasto anual total en TI en esta zona rondará los 16.800 millones de dólares a finales de 2018.

Auge de los canales digitales, incluido el móvil

La banca minorista será la más activa en inversiones tecnológicas en los próximos años, al rebufo de los sistemas online, que crecerán a un ritmo superior al 6,4 por ciento en 2014, alcanzando los 10.000 millones de dólares en EE.UU.,  junto con otros canales, como el móvil, con incrementos aún superiores. Este dato refleja la madurez progresiva de un canal digital que cada vez ofrece más confianza al usuario.

Las inversiones también deberán dedicarse a los sistemas de back-office, al tener que hacer frente al cumplimiento de normativas internacionales, como Basilea III.

La evolución de los procesos internos debería mejorar la eficiencia de las entidades y sus resultados, lo que provocará una vuelta inmediata a los beneficios de las entidades y a nuevas inversiones, concluye Ovum.