La última generación de sitios web, que atraen decenas de millones de visitantes a diario a páginas en las que los usuarios comparten fotos, textos y vídeos sobre si mismos y sus amigos, están poniendo en tela de juicio la tradicional noción de privacidad. Sitios como Facebook, Photobucket o Flickr están disfrutando de una creciente popularidad al permitir a la gente controlar sus identidades online de tal manera que el peligro de revelar demasiada información sobre sí misma se convierte en parte del juego. El riesgo de esta sobreexposición es que podría afectar, por ejemplo, a los estudiantes que buscan trabajo en el mundo real. De hecho, puede que George Bush o Bill Clinton no hubiesen resultado nunca elegidos si hubiera existido un sitio como YouTube en sus años de juventud.

Sin embargo, mientras algunos se plantean cómo proteger el anonimato online, los usuarios de redes sociales están más preocupados decidiendo qué es lo que van a revelar sobre sí mismos la próxima vez que posteen una entrada en el blog o publiquen su nueva tanda de fotos. La mayoría de usuarios de estas nuevas herramientas de autopublicación encuentran un fuerte sentido de comunidad con los amigos, familia y visitantes al azar de su sitio web con los que comparten sus intereses.

La cofundadora del popular sitio de intercambio de fotos Flickr, Caterina Fake, señaló recientemente que la explosión de la página tuvo lugar cuando se decidió que todas las fotos del sitio serían de acceso público. Previamente, los sitios de fotos habían asumido que las imágenes de los usuarios tenían que ser privadas, a no ser que mediara el consentimiento expreso del usuario.