El pasado viernes, las naciones europeas involucradas en el proyecto acordaron construir un sistema de navegación por satélite valorado en 3.400 millones de euros y con el que la Unión Europea (UE) espera conseguir una “independencia estratégica” respecto a Estados Unidos (EE.UU.).  

Durante los últimos años, el proyecto Galileo se ha visto envuelto en varios problemas para conseguir construir estos 30 satélites. Además, las empresas europeas implicadas en este consorcio han estado discutiendo durante mucho tiempo cuál debería ser el modo de financiación de estos 2.400 millones de euros que se suponía que tenían que aportar.

La implicación de los políticos y las dudas sobre la viabilidad financiera del proyecto fueron las principales amenazas a las que tuvo que hacer frente, además de la última idea de los ministros de economía europeos, quienes decidieron comprometer 2.400 millones de euros de inversión pública (gran parte de esta partida proviene de los presupuestos de agricultura).

La red de 30 satélites estará controlada por dos estaciones base en Tierra, ubicadas en Alemania e Italia. Habrá una tercera estación, más superflua, que estará en España.

Con este proyecto, la UE quiere ganar independencia respecto a EE.UU. propietario de la red GPS, compuesta por 24 satélites que controlan sus fuerzas armadas. De hecho, se teme que, en caso de conflicto armado, Estados Unidos pueda “apagar” la señal GPS.

Si se cumplen los plazos previstos, Galileo podría estar operativo en 2013 y pretende ofrecer una mejor señal que la que envía GPS. Los usuarios tampoco correrán el riesgo de que se vaya la señala y el objetivo es que los usuarios reciban un servicio garantizado a través de dispositivos compatibles.