En la era de la tecnología móvil y del comercio electrónico, el sector financiero prácticamente se ve obligado a sumarse al cambio y apostar por la innovación para mejorar la experiencia de usuario. Es precisamente este objetivo el que ha motivado a BBVA a poner en marcha una iniciativa pionera en nuestro país: BBVA Wallet.

Se trata de una aplicación móvil que ofrece a sus clientes una alternativa más rápida y segura para gestionar las transacciones de sus tarjetas. Y todo a través de un Smartphone (ya está disponible para terminales iOS y Adroid) ya que, una vez accedido a la aplicación, el usuario puede descargar todos sus datos: transacciones, tarjetas, numeraciones, etc. Para garantizar la seguridad, la información no se queda grabada en el teléfono y es necesario acceder con credenciales cada vez que se inicie sesión lo que protege al usuario incluso en caso de pérdida o robo.

El diseño también incorpora la tecnología PUSH. Gracias a ella, cualquier persona que use esta aplicación estará informado de todos los movimientos de sus cuentas bancarias en el momento, sib tener que esperar a que la entidad los consolide primero. Mediante un mensaje instantáneo, el usuario estará al tanto de todas las operaciones, ya se hayan realizado mediante pago con tarjeta o con el móvil.

Asi mismo, la herramienta incorpora la posibilidad de financiar los pagos efectuados con tarjetas de crédito en el mismo momento de la compra o con posterioridad a la misma. Pagos que, por cierto, también se podrán realizar con la tecnología contactless porque "cualquiera de nosotros puede contratar la tarjeta Wallet y vincularla con cualquier producto BBVA. A esta tarjeta le hemos quitado el chip, la banda y hemos reducido su tamaño además de añadirle una pegatina por detrás", asegura Javier López Chicote, creador de la aplicación.

Esta pegatina, cuando se coloca en un smartphone, convierte al mismo en un dispositivo NFC permitiéndo así poder hacer pagos de una manera más rápida y cómoda. Y es que, al fin y al cabo, lo que BBVA busca es ofrecer una nueva forma de hacer banca y que ello contribuya a los objetivos de digitalización marcados de cara a 2016, en los que se han propuesto doblar el número de clientes online y cuadriplicar los de banca móvil.