Con el nuevo terminal, Wiko ha batido su propio récord en el desarrollo de dispositivos delgados y ligeros. Sus 5,1 mm de grosor, en los que la cámara quede totalmente integrada en el cuerpo del teléfono, lo convierten en el smartphone más delgado de todo el portfolio de la compañía y también del mercado. Además de por su diseño ultrafino, destaca por su extrema ligereza: su peso total es de únicamente 98 gramos con la batería incluida.

Disponible en tres variantes de color diferentes (negro combinado con perfiles dorados o plateados, y blanco combinado con color plata), el terminal integra procesador Snapdragon 410 Quad Core de 64 bits a 1,2 GHz, con arquitectura Cortex-A53 desarrollado por Qualcomm. Su RAM es de 2G, mientras que la memoria interna es de 16 GB.

Es un móvil 4G (FDD-LTE Category 4), con capacidad de bajada de datos de 150 Mbps y de subida de 50 Mbps, y conectividad WiFi y Bluetooth. Su batería es de 2.000 mAh Li-Po, lo que garantiza una autonomía de hasta 200 horas en reposo y 13 horas en conversación. Trabaja con Android KitKat 4.4, pero la compañía está trabajando en su actualización a Android Lollipop.

Incorpora acelerómetro, sensor de proximidad, magnetómetro y un sistema de geoposicionamiento compatible con GPS y Glonass.

Pantalla y foto

La pantalla es multitáctil HD 1280 x 720 de 4,8 pulgadas con una densidad de imágenes 306 ppi (píxeles por pulgada). La tecnología AMOLED posibilita además reducir su grosor en un 34 por ciento. El terminal cuenta también con el cristal Corning Gorilla Glass 3, lo que incrementa aún más su resistencia.

Dispone de dos cámaras, la principal de 8 megapíxeles y la selfie de 5.

Está disponible a un precio de venta recomendado de 299 euros.