En cinco años el transporte de viajeros cambiará los actuales sistemas de ticketing en favor de las tarjetas sin contacto, tarjetas bancarias con apps de transporte integradas o smartphones. No obstante, el smartphone acabará siendo el sistema básico para pagar y viajar en transporte público, mientras que los otros dos serán residuales. Esto se deberá principalmente a la extensión los sistemas de pago por móvil y apps de carteras digitales, así como por la interactividad que permiten los teléfonos móviles.

En este contexto, el móvil será, además, un asistente de viaje personal y ofrecerá servicios adicionales como, por ejemplo, horarios en tiempo real, ofertas, precios personalizados, planes de ruta e, incluso, información geolocalizada sobre eventos o lugares de interés durante el trayecto.

El transporte urbano e interurbano de cercanías acapara más del 70 por ciento de los desplazamientos de viajeros y, a día de hoy, el esfuerzo de las empresas se centra en atraer y transportar un mayor número de usuarios, sin aumentar sus infraestructuras y flotas.

En este contexto, migrar a sistemas de pago y acceso sin contacto incrementar la capacidad de transporte entre un 10 y un 50 por ciento. El cambio tecnológico eliminaría los cuellos de botella en puntos de venta y de acceso, y reduciría el tiempo de los viajes. Además, permitirían reducir los costes operativos del servicio y la posibilidad de explotar nuevos modelos de negocio.

Son estimaciones de Giesecke & Devrient (G&D), proveedor de tarjetas de chips y sistemas de seguridad móvil, que ha iniciado la comercialización en España de una nueva generación de soluciones de pago y de billetes electrónicos basadas en smartphones y tarjetas contactless o tarjetas bancarias con apps de transporte. La empresa ya ha implantado estas soluciones en los sistemas de transporte de ciudades, como Pekín, Washington, Chicago, India, Australia, y en España, en el Consorcio de Transportes de Bizkaia.