Sus especificaciones parecen situarle en la gama baja del mercado de smartphones, con un procesador de doble núcleo a 1,2 GHz, 768 MB de RAM, 4 GB de almacenamiento,  cámara frontal de 3 megapíxeles con flash, y batería de 1500mAh. Todo muy común en móviles básicos de última generación.

Además, estaría equipado de pantalla WVGA TFT de 4 pulgadas, muy lejos de la deslumbrante AMOLED de Samsung, presente en sus modelos de gama media y alta.

El Z1 contará con Tizen OS y utilizará los servicios online que no son de Google como, por ejemplo, los mapas HERE de Nokia.

Las informaciones en torno a Tizen han proliferado a lo largo de este año, aunque no hemos visto realmente ningún teléfono de este tipo aún.

El Samsung Z, un dispositivo de gama media, más potente que el Z1, se suponía que debía salir a la venta en Rusia a principios de este año, pero ha sido retrasado sucesivamente.

Parece que Samsung ha cambiado de dirección con respecto a su sistema operativo de código abierto, y lo va a orientar a móviles básicos. Esta estrategia parece inteligente, teniendo en cuenta que es líder en el mercado Android, pero a lo largo de este año ha experimentado una ventas más bajas en las gamas gamas más altas.