A la hora de comparar las ventajas e inconvenientes de los principales sistemas operativos móviles Android e iOS solemos pasar por alto las actualizaciones de software, un hecho que se ha vuelto de vital importancia si queremos proteger nuestros datos, dispositivo y privacidad.

Y es que existe una realidad entre comprar un iPhone de Apple y un móvil Android. Apple te garantiza el hecho de poder actualizar a la última versión de iOS durante al menos tres años, si no más. En el caso de Android, la cosa cambia de manera sustancial. 

Con Android, los fabricantes de teléfonos son libres de personalizar el sistema operativo y añadir una capa de personalización, por lo que les corresponde a ellos el implementar las actualizaciones y las medidas de seguridad adicionales, no a Google. 

Estas actualizaciones pueden llegar a tardar incluso meses desde que fueran anunciadas por Google (incluso años), y en el peor de los casos, nunca llegan a ver la luz. 

Google ha dado un paso adelante en este sentido para solucionar este problema, cambiando las cosas con la llegada de Android 10, de manera que algunas partes del sistema operativo se puedan actualizar a través de la Play Store. 

Pero muchos teléfonos aún ejecutan versiones antiguas de Android, simplemente porque los fabricantes de dispositivos han tardado en hacer que esas actualizaciones estén disponibles para los usuarios. 

Google lanza actualizaciones de seguridad cada mes, pero eso no significa que tu teléfono Android tenga los últimos parches. Lejos de esto, incluso los teléfonos insignia o premium de los principales fabricantes no reciben actualizaciones mensualmente. 

También hay informes que desvelan como muchos teléfonos que son comercializados a día de hoy ya están fuera de soporte, lo que significa que aunque lo compres nuevo ya no recibirán más actualizaciones de seguridad. 

Esto los hace más vulnerables a poder sufrir ataques por parte de piratas informáticos que pueden usar cualquier agujero de seguridad para robar datos personales, entrar en el dispositivo o robar la identidad del usuario. 

De hecho, hasta 2 de cada 5 dispositivos Android que todavía están en uso a día de hoy ya no reciben actualizaciones. Se trata de aquellos modelos que ejecutan versiones de Android 6.0 o anteriores. 

Te estarás preguntando: ¿cuál me debo comprar? Algunos modelos que tras tres años en el mercado, siguen estando a la venta a día de hoy, podrían estar infectados por el malware Joker y por Bluefrag, que afecta a las conexiones Bluetooth. 

Google promete hasta tres años de actualizaciones para sus teléfonos Pixel, pero incluso este período nos parece insuficiente para tratarse de actualizaciones de seguridad. Y es que no hay forma de saber cuándo un teléfono dejará de recibir actualizaciones de este tipo. 

Con los piratas informáticos muy volcados con terminales Android, al ser el sistema operativo que impera en los móviles de los usuarios a nivel mundial, solo es cuestión de tiempo de que los malos se aprovechen de estas vulnerabilidades. 

Así pues, ante esta ausencia de parches de seguridad y actualizaciones, solo podemos proteger nuestro dispositivo haciendo uso de un buen software de seguridad en tu teléfono, como los que te proponemos en el artículo de los mejores antivirus para Android de 2020.  

También te animamos a que si tu dispositivo está funcionando con una versión anterior a Android 8.0, verifiques y compruebes con tu fabricante si existe una actualización disponible. De lo contrario, aunque suene duro, debes plantearte cambiar de dispositivo a uno más nuevo.