Esta nueva opción se basará en CurrentC, un sistema de pago por móvil liderado por retailers, que ha sido ignorado por las tecnológicas por su dependencia de los códigos de barras en lugar de la tecnología NFC. El sistema funciona a través de una app que muestra un código de barras en la pantalla del smartphone del cliente, que el comercio escanea para completar el pago. Existe también una versión online.

Aunque la dependencia de los códigos de barras podría no ser tan atractiva como el sistema de pago que ofrece NFC, la idea es que CurrentC y, en consecuencia, Chase Pay sea compatible con la mayoría de los smartphones. Esto le convertiría en alternativa para todos aquellos usuarios cuyos teléfonos son incompatibles con los sistemas de Apple, Google o Samsung.

La idea es ofrecérsela a unos 94 millones de usuarios de tarjetas de crédito, débito y prepago y también se integrará con las tarjetas de fidelización de los comercios. La relación que mantiene con su firma matriz, JP Morgan, el mayor banco de EEUU, podría darle mayor impulso en el mercado y asegurar que sea aceptada por los principales superficies comerciales.

No sólo eso, sino que CurrentC está respaldado por MCX (Central de Clientes Comerciales), un consorcio de algunos de los principales retaiers de este país, incluido Wal-Mart, Target, Shell, Exxon, CVS, Dunkin Donuts o Sears, que intentan impedir que terceras compañías tengan una perspectiva de sus empresas y de las compras que realizan sus clientes.