En 1998, cuando Bluetooth vio la luz, pocos se podrían imaginar que la tecnología inalámbrica permitiría, en la próxima generación de productos, realizar tareas tan simples como apagar las luces de casa con tan solo girar la llave en una cerradura equipada con esta tecnología. Sus primeros usos fueron como ‘manos libres’ de los smartphones, ya que permitía a los usuarios hablar a través de los auriculares. En la actualidad, Bluetooth ya se está utilizando en contadores inteligentes, dispositivos, drones, robots, aplicaciones médicas y wearables.

Estos escenarios son posibles gracias a los avances de esta tecnología. Pero el próximo protocolo irá aún más allá. Éste será lanzado en la segunda mitad de este año y cuadruplicará el rango inalámbrico y doblará la velocidad del actual, (hasta 2Mbps). Lo hará aprovechando el auge de IoT, conectando dispositivos sobre un rango más amplio, llegando a abarcar toda una vivienda y no solo una habitación.

Los analistas han pronosticado que en 2020 habrá más de 50.000 millones de conexiones, superando con creces a los 3.000 millones de dispositivos con Bluetooth que se conectaron en 2015. “Mayor alcance y mayor velocidad es esencial para una malla de dispositivos conectados”, ha asegurado Powell, miembro del Bluetooth SIG. Desde el grupo ven una gran oportunidad de crecer en dispositivos industriales y de consumo. “Además, una rápida conectividad es fundamental para la entrega de firmware en dispositivos”.

También será posible extender el rango de los datos recogidos a través de Bluetooth. La tecnología podría utilizarse, por ejemplo, para enviar información de salud de un portátil a un médico que se encuentre lejos. Un router normal, con una interfaz Bluetooth, enviaría los datos a través de redes cableadas.