Un jurado de Wisconsin en Estados Unidos ha concluido que Apple debe pagar 234 millones de dólares por infringir una patente de tecnología que ayuda a acelerar la velocidad de los chips en algunos modelos de iPhone y iPad.

El jurado considera que Apple utilizó en los procesadores A7, A8 y A8X una técnica de procesamiento desarrollada por una fundación vinculada a la Universidad de Wisconsin, vulnerando una patente de 1998. Concretamente esos chips se incluyen en el iPhone 5s, 6 y 6 Plus y algunos iPads.

No obstante, según Reuters, la compañía piensa recurrir. La fundación WARF demandó a comienzos de 2014 a Apple, que ha visto reducida la cifra de indemnización que solicitaba en un principio la parte demandante, 862,4 millones de dólares.

WARF ya demandó en 2008 a Intel y el caso se resolvió, según Macworld.com, por 110 millones de dólares. Según esta fundación, Apple conocía su patente cuando diseñó los chips que la infringen.