Uno de estos fabricantes es Watchguard, quien ha confirmado que prevé que esta normativa conllevará que los productos que se vayan a vender en Europa tengan que ser un 10 por ciento más caro que lo inicialmente previsto, con el fin de cubrir los gastos de fabricación de estos productos con el fin de eliminar toda una serie de sustancias tóxicas.

Cabe señalar que la directiva RoHS establece unos límites muy bajos de plomo, mercurio, cadmio, cromo y otras sustancias, como PBB y PBDE para todos aquellos productos electrónicos que se vendan en Europa a partir del próximo 1 de julio.

Watchguard asegura que son estos niveles tan bajos los que están causando la mayoría de los problemas a los que se enfrentan los fabricantes, puesto que les obliga a utilizar aleaciones alternativas que son caras de conseguir.

Sin embargo, parece que otros fabricantes se están amparando en ciertas excepciones a la normativa, ya que existe una cláusula que permite, según estas fuentes, a los productos que se vayan a instalar “en un servidor o infraestructura de red” emplear niveles más altos de plomo. Algo que permite a las compañías repartir el coste de esta normativa cuando están inmersas dentro de un proyecto.

Por eso, hay quien critica el nivel de confusión que esta directiva ha provocado entre los fabricantes de nuevas tecnologías.