No obstante, hay que tener en cuenta que GINA es una opción demasiado complicada para implantar las nuevas demandas del mercado, lo que resulta inviable para afrontar los nuevos métodos de autenticación que demandan las empresas, como los nuevos sistemas biométricos o smartcards, por ejemplo.

Por lo tanto, teniendo en cuenta la imperiosa necesidad por parte de Microsoft de afrontar estas necesidades, el cambio del sistema de autenticación brindará la posibilidad de ofrecer todas esas mejoras a los usuarios y empresas, algo que con GINA habría sido más complejo de implementar y mantener, y además podría propiciar incidencias en materia de seguridad. Si además tenemos en cuenta que la seguridad es una de las prioridades de Microsoft en estos últimos años (que aun se hace más patente en el desarrollo de Windows Vista), hemos de reconocer que el abandono de GINA es un paso hacia delante.

De hecho, hace tan solo unos días tuve la posibilidad de hablar con Russ Humphries, jefe de producto de Bitlocker y experto en materia de seguridad de Windows Vista, en la presentación formal de la Beta 2 de Windows Vista (de la que nuestros lectores encontrarán más información en las páginas de PC World Profesional de julio/agosto). En nuestra conversación, Humphries me confirmó todas estas cuestiones, además de comunicarme que Microsoft no va a publicar ningún tipo de parche o remedio para las implantaciones basadas en GINA, sino que han de ser los propios integradores (Novell, Cisco o Symantec, entre otros) los que deberán remediar este aspecto en cada uno de los casos.

Para concluir, sí nos parece necesaria la evolución de GINA para adaptarse a las nuevas demandas del mercado, pero lo que no resulta en absoluto comprensible es que Microsoft deje de utilizar GINA de repente, sin dar soporte (o solución de continuidad) a los múltiples usuarios que ya tienen implantados sistemas bajo su anterior método de autenticación, provocándoles así un perjuicio importante.