Datos profesionales y personales se mezclan en nuestros equipos laborales y domésticos y ambos son importantes para nosotros. Está claro que las consecuencias de perder el último informe económico del trimestre no son las mismas que las de no poder recuperar las fotografías de las últimas vacaciones, pero la importancia de ambos documentos es, en cualquier caso, incalculable. Aunque la primera reacción ante la posible pérdida de datos pueda ser el pánico, no debemos sucumbir a él, pues aunque hasta hace poco la mayoría de las pérdidas de datos no se consideraban recuperables, actualmente, conociendo los pasos que se deben dar, suelen ser situaciones reversibles.

Cuando perdemos información, la primera reacción es intentar recuperar los datos por nosotros mismos, aunque esto puede agravar el problema, complicando el proceso de recuperación anterior. De hecho, en muchos casos, es el camino ideal para hacer que los datos sean permanentemente irrecuperables.

Por ello, tanto en el ámbito profesional como doméstico, es necesario tomar una serie de medidas de precaución que, en el caso de las empresas, va más allá y se convierte en una política preventiva frente a este tipo de sucesos que permitan la continuidad de los negocios. Y no exageramos al decir continuidad, puesto que nadie pone ya en duda que la pérdida de datos puede ser terrible para una organización, ya que puede incapacitar el acceso a la información, impidiendo su funcionamiento, paralizando su negocio o provocando pérdidas de productividad.

Así las cosas, cada vez es más habitual en las empresas, principalmente en las grandes corporaciones, la incorporación en los procedimientos de gestión de crisis y en los planes de contingencia, los protocolos de recuperación de datos, basados en recursos internos y en especialistas externos.

Hoy en día, utilizando tecnologías de cámara limpia de última generación, los ingenieros especialistas pueden reparar muchos problemas de hardware y salvar datos de discos duros con platos dañados o elementos rotos.

Causas de pérdidas de datos

Aunque la información puede “desaparecer” por múltiples motivos, no sólo por fallos del sistema o el hardware, fallos en el software, virus informáticos, errores humanos o desastres naturales, como explica Nicolás Green, responsable de Kroll Ontrack España y Portugal, todos ellos se pueden resumir en dos tipos: “Una falta de acceso debida a un fallo físico, donde alguna de las partes que integran ese dispositivo de almacenamiento ha fallado. Y una falta de acceso debida a un fallo lógico, donde el problema reside en los datos en sí mismos”. Santiago Torrubiano, director comercial de On Retrieval, apunta una tipología más, lógica, electrónica y mecánica; aunque estos dos últimos se consideran físicos. Según sus datos, actualmente, el 49 por ciento de los fallos son mecánicos, el 31 por ciento son electrónicos y el 20 por ciento restante son lógicos.

Rocío Martínez, responsable de marketing de Recovery Labs, explica que, según su informe anual, las averías más frecuentes durante el año pasado fueron las provocadas por descompensación térmica, ocasionadas principalmente por las olas de calor y los repentinos cambios de temperatura característicos de nuestro país; averías en los cabezales y bobinas, causadas por los golpes y caídas que sufren los dispositivos o por el desgaste de las piezas que componen los mismos y averías electrónicas, debidas a las fluctuaciones en la corriente eléctrica que suelen producirse como consecuencia de tormentas eléctricas o apagones.

Juan Martínez Doreste, director de desarrollo de negocio de ESABE, ofrece más datos al respecto. “Más del 75 por ciento de las pérdidas irremediables de datos que sufren las empresas, se deben a causas relacionadas con la intervención humana directa. Entre un 50 y un 55 por ciento de esas pérdidas se deben a errores humanos de operación y entre el 19 y el 24 por ciento se imputan a sabotajes, hackers o acciones fraudulentas. El resto, en menor medida, se debe a desastres como incendios e inundaciones y problemas técnicos hardware o software”.

También Luis Felguera, director general de Recover Center, ofrece sus propias cifras. “En un 44 por ciento de los casos, se debe al mal funcionamiento de los sistemas; un 32 por ciento a los errores humanos; un 14 por ciento al mal funcionamiento del software; en el 7 por ciento de las pérdidas, éstas se dan por ataque de virus informáticos y, el 3 por ciento restante están provocados por desastres naturales”.

Lo cierto es que, tal y como explica Isaac Fores, responsable de SonicWall, “tanto las empresas grandes como las pequeñas han ido evolucionando y trabajan en un entorno altamente interactivo que depende completamente de la informática y en el que las redes son indispensables. Esta actividad incesante multiplica el riesgo de pérdida de datos, convirtiéndolo en una amenaza constante. No sólo los virus, gusanos y hackers, sino también los errores humanos, la corrupción de datos, los fallos del sistema y las pérdidas físicas pueden destruir los datos en cualquier momento”.

Así, son muchos los factores que pueden confabularse en nuestra contra y acabar con nuestros datos.

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