Sin embargo, esta práctica le concede una responsabilidad adicional al que lo utiliza. Si no tiene cuidado con la forma de instalación del programa, puede terminar alojando un gran número de programas no deseados, lo que podríamos denominar programas potencialmente no deseados o (PUPS).

Francamente, este acrónimo me parece muy adecuado para lo que quiero decir. De hecho, creo que es más descriptivo que el de software potencialmente no deseado. Por otra parte, estos programas dejan mucha porquería en el ordenador, con lo que la expresión PUP (también aplicable a los cachorros de perro) puede ser muy indicada.

Pero, ¿por qué los programas antivirus no bloquean los instaladores que portan PUPs? Pues, porque son legales y porque, aunque son molestos, no se esconden, ni evitan ser descubiertos. Y, además, pueden ser desinstalados fácilmente.

En casi todos los casos, puedes instalar el programa que quieras y evitar los PUPs. Solo es necesario prestarles atención durante la instalación.

Para empezar, nunca jamás hay que elegir la instalación típica o automática, que casi con total seguridad vendrá por defecto. Es mucho más recomendable seleccionar la instalación personalizada o alguna opción similar.

Luego, es necesario estudiar cada página del manual de instalación y chequear cada opción para desinstalar programas (a menos, claro, que quieras mantenerlo).

Realmente no se puede culpar a los desarrolladores por querer lograr algo de dinero por su labor pero tampoco es necesario tener instalado software que no interesa.