Así, y tal y como publica Reuters, vivir cerca de antenas de telefonía móvil no supone un riesgo de padecer cáncer. “Los resultados son tranquilizadores”, señala Paul Elliot, director del centro de desarrollo y saludo del Imperial Collage London (entidad responsable del estudio).

“No hemos encontrado ningún indicio que nos haga pensar que existe un riesgo mayor sobre aquellos niños que viven, o han nacido, cerca de una antena de telefonía móvil”.

Los resultados de este estudio desmienten esa teoría que lleva ya tiempo circulando y que aseguraba que el uso de teléfonos móviles (que en los últimos años ha incrementado de manera más que considerable) o vivir cerca de las estaciones de telefonía provocaba cáncer o tumores cerebrales.

Cabe señalar que, a pesar de los numerosos trabajos que ya se han publicado, la existencia o no de efectos cancerígenos todavía genera polémica. Además, “los análisis desarrollados hasta ahora son difíciles de interpretar porque cuentan con una muestra pequeña de participantes”, comenta Paul Elliot.