El sistema de pago open source asocia a emisores y receptores del dinero con un número de identificación que, en principio, debería mantener el anonimato de las operaciones. Sin embargo, todas las ventas son grabadas en la contabilidad pública de Bitcoin, así que cualquier entidad podría ordenar el pago a una empresa y luego seguir todos los pagos realizados a esa misma dirección.

Este tipo de información podría arrojar interesantes detalles del canal de distribución, las finanzas y los hábitos de gasto a pesar de utilizar números ID, según la información de Wired.

Se espera que el uso de Bitcoin se eleve a medida que aumenten los pagos móviles. Este año, Gartner estima que el valor de este tipo de transacciones en todo el mundo moverá 235.000 millones de dólares, después de crecer un 44 por cien. Las transferencias de dinero son la operación más realizada por esta vía, con un 70 por cien del total, frente a la compra de artículos, que supone un 20 por cien.

La principal ventaja de Bitcoin es que reduce la necesidad de utilizar tarjetas de crédito, un procedimiento más caro. Sin embargo, conlleva el riesgo de tener que lidiar con las autoridades reguladoras.

“Hay mucha incertidumbre actualmente sobre el alcance y reparto de responsabilidades, en cuanto a la protección del consumidor y la asunción de responsabilidades, en los servicios financieros móviles y digitales”, reconoce Mark W. Brennan, abogado del bufete Hogan Lovells.

La Comisión Federal de Comercio (FTC, en siglas) recuerda a las compañías que acepten estos nuevos productos y servicios financieros que tienen la responsabilidad de garantizar la privacidad de los datos personales de los consumidores, subraya Brennan.

Esta situación nos recuerda que las empresas que se mueven en el ecosistema bitcoinde servicios financieros digitales deben evaluar la privacidad de los datos y sus prácticas de seguridad y, como destaca el propio Brennan, “garantizar que cumplen la normativa legal”.

Otro problema agregado lo encarnan las herramientas de data mining que están especializadas en aprovechar la información de una red pública como Bitcoin, especialmente si los datos tienen valor comercial y permite generar contactos, señala Murray Jennex, profesor asociado en Sistemas de Información de la Universidad Estatal de San Diego.

Estos problemas parecen asociados al bajo coste de Bitcoin y, como subraya Jennex “no hay nada gratis, siempre hay que pagar un precio”.