Esta recomendación por parte de Reding viene después de conocerse que Europa sigue recibiendo ataques en la Red, tanto los que se generan dentro de Europa como desde fuera. Así, el número de correos electrónicos no deseados sigue aún en cifras muy elevadas. Según Symantec y MessageLabs, el spam representa entre el 54 y el 85 por ciento del total del e-mail. Ya el pasado año Ferris Research estimó el valor del spam en todo el mundo en 39.000 millones de euros. Sophos, en su último informe, muestra que el 32 por ciento del spam procede de Europa aunque Asia continúa a la cabeza, con un 34 por ciento. Derivado del spam, el phishing también avanza a pesar de las recomendaciones y del software existente. Además, la preocupación que suscitan estos riesgos limita el desarrollo de servicios on-line legales.

Para frenar todas estas amenazas, aunque ya hay legislación al respecto, se han descubierto problemas de aplicación. Para ello, se hace necesario que los estados miembros se involucren. Los Países Bajos han sido ejemplarizantes gracias a su labor de represión llevada a cabo por OPTA, un organismo para luchar contra el spam únicamente con 5 empleados a tiempo completo y con un presupuesto de 570.000 euros para inversiones en infraestructura. En Finlandia, gracias a la aplicación de las medidas de filtrado se ha reducido el spam de un 80 a un 30 por ciento.

Además, y para obtener unos resultados más óptimos, la Comisión intensificará el diálogo con terceros países que ocupan los primeros puestos en generar spam. Respecto a Asia, la Comisión ha emitido una declaración conjunta sobre cooperación internacional en la lucha contra el spam, adoptada en la conferencia de la ASEM sobre comercio electrónico el pasado año.