Hay un conjunto de sencillas prácticas que conseguirán que tu vida digital esté más protegida o, por lo menos, como dice Panda Security en una de las entradas más recientes de su blog, “ponerle las cosas un poco más difíciles a las personas malintencionadas que quieran hacerse con el control de alguna de nuestras cuentas de correo, redes sociales o cualquier otro servicio”.

La firma de seguridad da a los usuarios una serie de consejos que, si bien, ya los conocemos, la realidad nos recuerda diariamente que no los seguimos. Entre ellos, figuran que cualquier contraseña debe de incluir una combinación de números y letras, mayúsculas y minúsculas y, además, añadir símbolos como @, #, ¿, o %

Además, la clave de acceso debe tener, siempre que sea posible, una longitud mínima de 8 caracteres.

Aunque las recordemos más fácilmente, nunca debemos utilizar una contraseña con sucesiones de números o de letras (ej.: 123456; abcdef) pero ¡ojo!, tampoco con una combinación de ambas (abc123) ni con caracteres adyacentes en el teclado como qwer123.

Por último, la contraseña no debe tener ninguna relación con nosotros, así que adiós al uso de nuestro nombre, fecha de nacimiento o similares.

Una vez que hayas hecho esto, habrás aumentado la seguridad de tus contraseñas, por lo que no debes estropearlo, explica Panda, empleando la misma para distintas cuentas por aquello de ‘vista una, vistas todas’ y, por supuesto, no las escribas en ningún sitio ni las dejes al lado de tu ordenador.

No las almacenes en los navegadores, es mejor que las introduzcas cada vez que quieras acceder a algún sitio.

Cómo gestionarlas

Finalmente, el post recomienda que compruebes su seguridad. Hay muchas herramientas en Internet, entre las que cita ésta de Microsoft.

Deberás cambiarlas cada cierto tiempo y utilizar un gestor de contraseñas como, por ejemplo, el que incluye la solución de protección global de la firma, para sólo tener que recordar una clave y poder establecer contraseñas más complejas.