La primera compañía demandada fue Ingrian Networks, pero en mayo de este año se añadieron los nombres de Safenet, nuBridges y Voltage Security. Y la lista continuará, porque, “hemos invertido mucho en investigación, innovación y desarrollo de producto en nuestra tecnología patentada y estamos decididos a proteger esas inversiones”, ha declarado el CEO de Protegrity, Iain Kerr.

Protegrity acusa a las compañías demandadas de haber infringido múltiples patentes relacionadas con aspectos de alto nivel técnico, críticos a la hora de aplicar, gestionar y renovar elementos de la encriptación a la hora de proteger bases de datos.

Todas esas patentes parecen estar relacionadas con determinadas “formas de hacer las cosas”, lo que significa que Protegrity cree que tuvo esas ideas primero. Lo cierto es que esas patentes son controvertidas debido a que, en algunas circunstancias, sólo pueden hacerse las cosas de un limitado número de modos y, además, puede llegarse a esas conclusiones de maneras diferentes a lo largo del tiempo. El caso podría tener, por tanto, implicaciones en los sistemas de cifrado de bases de datos en general. 

En el lado contrario, Protegrity se ve a sí misma como la líder en algunos conceptos sobre los que considera que tiene un derecho adquirido por haber sido una de las primeras en ponerlos en marcha.

“El trabajo de desarrollo e innovación de la compañía se remonta a mediados de los noventa, cuando la encriptación de bases de datos granulares se consideró inviable. Protegrity desafió el acuerdo común en aquel momento, cuando el simple control de acceso era suficiente para proteger datos críticos”, han declarado en una nota de prensa portavoces de la compañía.