La reacción del Gobierno japonés llega tras la quiebra de Mt. Gox, la que era la principal web de intercambio de bitcoins del mundo y que tenía sede en Japón, aduciendo la pérdida de cerca de 500 millones de dólares en bitcoins. Mt. Gox se declaró en bancarrota el pasado viernes, tras perder en torno a 850.000 bitcoins debido a un ataque pirata contra su sistema informático.

Las directrices propuestas por el gabinete japonés vendrán a gravar fiscalmente las transacciones que se realicen con esta moneda virtual, que pasará a ser tratada como un activo fijo, como el oro, y no como moneda de cambio, según recoge Reuters del diario japonés Nikkei.

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¿Hacia un vacío legal?

De momento, no parece que haya un consenso internacional en cómo gestionar este tema, y cada país está yendo por su lado. He aquí algunos ejemplos.

La mayor plataforma mundial de bitcoins por volumen se encuentra en Shanghai, BTC China, ha impuesto nuevas regulaciones, después de que el gobierno chino prohibiera a las instituciones financieras del país comerciar con esta moneda por los riesgos que implica. Las autoridades rusas también han hecho advertencias contra el uso de bitcoins, advirtiendo que es ilegal que exista una moneda de cambio paralela al rublo.

La semana pasada, la Presidenta de la Reserva Federal de EE.UU., Janet Yellen, aseguró que el Congreso de EE.UU. debería examinar las opciones legales para regular las monedas virtuales. Y, mientras, Gran Bretaña, sin embargo, ha respaldado bitcoin y está a punto de abortar sus planes previos de establecer impuestos al comercio de esta moneda, según el Financial Times.