Este dato ha sido aportado por S21sec y confirma además que la tendencia es creciente en el tiempo, debido a la mejora continua de la calidad y la técnica de los ataques. Por otro lado, el público objetivo también se incrementa notablemente, lo que permite llegar a organizaciones más pequeñas y menos protegidas, así como entidades no financieras.

El daño directo es el robo de identidad, pérdidas financieras, fraudes en tarjetas de crédito e impacto en la imagen de marca; y entre los daño indirectos la pérdida de confianza en la entidad y en el uso de los servicios a través de Internet.