Para conseguir retener a los viejos clientes y convencer además a los nuevos usuarios que la banca online resulta segura, ésta necesita inspirar confianza. Según Forrester, los bancos no pueden confiar únicamente en los gobiernos o en los proveedores de servicios de Internet para conseguir que la Red sea un lugar seguro para realizar transacciones, pero deben desplegar o reforzar dos formas de autenticación, como el PIN y el TAN (número de autenticación de transacción), así como educar los usuarios de Internet sobre las precauciones que deben adoptar, como el empleo de los firewalls.

Los consumidores europeos están perdiendo confianza en Internet y en canales que empleen el PC para hacer negocios.

De hecho, cerca del 30% de los 22.907 europeos sondeados por Forrester dijeron que son confidentes de la seguridad de la información financiera, como por ejemplo los números de las tarjetas de crédito y débito cuando son empleadas en transacciones online. Así, no es casualidad que el tema de la seguridad sea la principal barrera a la hora de realizar operaciones financieras a través de Internet.

Muchos consumidores europeos ven más riesgo –desde el punto de vista de la seguridad- en comprar en la Red con tarjeta de crédito que pagar con la misma tarjeta en un restaurante.