Aunque la división que dirige Eduardo Rodríguez está activa desde octubre de 2007, es ahora cuando la compañía ha querido poner negro sobre blanco sus números, su estrategia y sus objetivos. En cuanto a cifras, la compañía quiere pasar de los 25.000 usuarios con los que cuenta en estos momentos hasta los 50.000 ó 60.000 en el primer año, lo que conllevaría multiplicar por cuatro la cantidad de mensajes de correo electrónico que en estos momentos filtra Panda Security, hasta alcanzar los 3 millones de mensajes diarios.

Estos servicios gestionados de seguridad están pensados, de momento, para el sector profesional. Más concretamente, las medianas y grandes corporaciones son el público objetivo de esta estrategia, de la que se espera que suponga una octava parte de la facturación de la compañía dentro de tres años.

Según explica Eduardo Rodríguez, gracias a los servicios gestionados de seguridad se puede hacer llegar al cliente “la última tecnología pero consumiendo el mínimo de recursos”. Al residir la tecnología y los procesos en el CPD de Panda, el cliente pude “aprovechar sus recursos internos” para otros menesteres. Según defiende Panda, las ventajas de esta modalidad son variadas: desde el hecho de que el cliente no acomete ninguna inversión (son pagos mensuales y fijos) hasta aumentar su productividad, puesto que no necesita recursos humanos dedicados a tareas de seguridad, pasando por el hecho de que los despliegues de las últimas tecnologías de protección son más rápidos, puesto que residen en el propio fabricante.

Panda considera que la evolución del malware ha conllevado que el puesto de trabajo ya no es capaz de defenderse de todas las amenazas, por lo que las necesidades de protección conllevan que se tenga que defender a los clientes desde servidores centralizados súper potentes.