Muchos usuarios utilizan la misma información y contraseñas en diferentes cuentas de correo electrónico o sitios web, lo que resulta un punto débil que los atacantes pueden explotar, incluso cuando los sites y servicios utilizan protocolos de seguridad secundarios y autenticación de doble factor.

Por ejemplo, los sites suelen pedir una cuenta de correo alternativa, por si existe un problema con la principal. Asegurar esa cuenta no suele ser una prioridad, y un extraño puede acceder a ella fácilmente, lo que les permitirá desbloquear el resto de nuestros accesos a cuentas. Es lo que se denomina efecto dominó.

Por eso, es conveniente tener unas contraseñas lo más seguras posibles. Los expertos sugieren emplear un programa de gestión de contraseñas, para ayudar a almacenar y mantener passwords complejas y difíciles de recordar.

Además, cuando un usuario se registra en un site, se aconseja el uso de información falsa para responder a las preguntas de seguridad secundarias. Si la pregunta es ¿cuál es la calle en la que creciste? Debería responderse con un juego de palabras sin sentido del tipo "extraños paparazzi".

Estos simples consejos vienen a colación porque la mayoría de la información que utilizamos en esas preguntas de seguridad la compartimos en diferentes redes sociales. El nombre de nuestra mascota, colegio, ciudad natal, nombre de los padres o pareja, son de sobra conocidos.

Y hay que recordar que sólo es necesario un punto débil para poner en peligro nuestra seguridad.