El proyecto de ley, conocido el pasado viernes, exigiría la existencia de un mecanismo que inutilizaría el dispositivo, en caso de ser extraviado o arrebatado a su dueño. De aprobarse, la nueva norma se aplicará a todos los equipos móviles comercializados o suministrados en California a partir del próximo año.

Los promotores de la normativa, que se introducirá previsiblemente esta primavera, se han unido a otros defensores de esta iniciativa de otros Estados de Estados Unidos, para defender que los fabricantes de dispositivos creen un kill swith o ‘botón de autodestrucción’, para frenar los robos de teléfonos inteligentes que se sufren en este Estado.

Detractores

La CTIA (la Asociación Wireless estadounidense), que agrupa a los proveedores de servicios inalámbricos del país, ha advertido de los riesgos graves que entrañan este tipo de mecanismos, como el potencial ataque de hackers que desactiven los móviles a su antojo e incluso bloqueen no sólo dispositivos de particulares, sino también de organismos públicos.

La asociación ha estado trabajando en una base de datos nacional de teléfonos robados desde el pasado mes de noviembre, con la intención de eliminar del mercado cualquier smartphone robado.

Esfuerzos preliminares

La propuesta de ley fue presentada formalmente en San Francisco por el Senador Mark Leno y el Fiscal del distrito de San Francisco George Gascon, con el apoyo de alcaldes y jefes de policía de San Francisco, Los Ángeles y Oakland.

No son los primeros esfuerzos en esta área. El pasado junio nos hacíamos eco de que The Washington Post informaba de que los fiscales de San Francisco y de Nueva York se habían reunido con algunos de los principales fabricantes de teléfonos móviles, Apple, Google, Microsoft y Samsung, con el fin de incluir este botón, que permita que los teléfonos robados se puedan inutilizar fácilmente desde cualquier lugar.

Desde entonces, Apple introdujo en su iOS7 la funcionalidad Activation Lock, y Samsung también respondió proponiendo un sistema de este tipo, aunque su propuesta fue rechazada por los cinco principales proveedores de servicios de telefonía móvil de EE.UU.

En todo caso, el problema, en general, es serio en ese país. Casi uno de cada tres robos en el país supone la desaparición del teléfono, según la Comisión Federal de Comunicaciones, y las pérdidas económicas derivadas de la desaparición de smartphones ascendieron en 2012 a 30.000 millones de dólares.

Si se aprueba la ley, podría significar que el botón de autodestrucción podría extenderse a todo el país e incluso el mundo, si es que los fabricantes de teléfonos deciden no construir dispositivos específicos solo para el Estado de California.

Esta norma, que sería la primera implantada en el país, daría de plazo a la industria hasta junio de este año para adoptar soluciones que pongan freno a los robos.