La multinacional lleva haciendo énfasis especial en Windows XP desde hace meses y no tanto con respecto a Office 2003. Los expertos ven grandes similitudes entre ambos programas, el sistema operativo y la suite de productividad, y especialmente en la actitud de los usuarios que, como asegura Wes Miller, analista de Directions on Microsoft, muchos estaban esperando para actualizar ambos a la vez.

De la misma opinión es Michael Silver, de Gartner, quien ve esta correlación y justifica que muchas empresas se saltarán la versión 2007 de Office, por temas de costes y por el momento económico en que se produjo. En su opinión, la correlación entre la versión Windows y Office resulta evidente. Cuando las empresas comenzaron a migrar de XP a Windows 7, se produjo un proceso similar entre Windows 7 y Office 2010 y se podría decir lo mismo con Windows 8 y Office 2013.

Según los expertos, es que las versiones Office 2007, 2010 y 2013 han sufrido indiferencia de muchos usuarios. No obstante, las reticencias iniciales a su interfaz de usuario se superaron mucho antes que las suscitadas por la interfaz de Windows Vista, que se lanzó en la misma época que Windows 2007, o incluso por la de Windows 8.

Este abandono de las actualizaciones de seguridad inminente puede plantear problemas especiales a consumidores y empresas PYME que utilicen Windows XP y Vista, ya que las ediciones de la suite más recientes, Office 2013 y Office 365, sólo se ejecutan en Windows 7 o en Windows 8 y 8.1. Las compañías de mayor tamaño, con acuerdos de Software Assurance, pueden actualizarse a cualquier edición de Office más reciente, si no lo han hecho ya.

Pero no sólo se trata de Office 2003 y Windows XP, la parte más visible de los programas, sino también del backend, de Exchange Server 2003, que también se jubila el mismo 8 de abril, una fecha que quedará para el recuerdo.