Según publica la BBC en su edición web, existen sospechas de que algunos utilizan herramientas de redirección o compra de visitas para inflar sus cifras. Para evitarlo, YouTube realizará revisiones periódicas de este índice e invalidará las que estén infladas artificialmente.

Esto supone un engaño sobre la popularidad de un vídeo y afecta directamente a una de las principales cualidades de YouTube, según acaba de reconocer un post de Google.

YouTube es el mayor sitio de alojamiento e intercambio de vídeos del mundo. Su gran número de seguidores ha atraído a muchos anunciantes y los expertos esperan que este movimiento permita garantizar a estas grandes firmas que sus campañas en este portal se dirigen a una audiencia genuina. El problema radica en que si las marcas manejan datos de vistas que se han generado fraudulentamente, no llegan a su público objetivo y no consiguen retorno de sus campañas.

YouTube ya había advertido anteriormente a sus usuarios sobre estas prácticas que pretenden forzar las vistas de sus vídeos, con métodos como comprar vistas a webs de terceros, diseños engañosos en otras webs para redirigir hacia el vídeo, o cambios en la URL mientras se hace clic en un nuevo enlace.

En todo caso, la compañía no espera que se vean afectados más que una minúscula fracción de vídeos.