Según explica PCWorld.com, no se trata tanto de ganar nuevos anunciantes, como de rentabilizar los actuales. Los vídeos promocionales, por ejemplo, tendrán el doble de duración y se situarán en los 30 segundos, y los anuncios podrán ser tanto en foto como en vídeo, de diferentes formatos, más horizontales, por ejemplo, para buscar un look más cinematográfico.

Además, Instagram también trabaja en un nuevo formato de publicidad, llamada "Marquee", que suena a una especie de cabecera que llame mucho la atención. La compañía lo define como un producto premium que llegue a mucha audiencia en poco tiempo, especialmente para eventos especiales, tipo estrenos de cine.

En cuanto a los post patrocinados, Instagram está abriéndose a marcas más pequeñas y ampliando la publicidad a más de 30 países a partir del 30 de septiembre. Estos anuncios pueden tener botones, como un link ‘Instalar ahora’ o ‘comprar ahora’, que lleve a una tienda de apps o a la página de un producto, respectivamente. Según TechCrunch, los anunciantes pueden utilizar la interfaz de autoautoservicio de Facebook para llegar a los usuarios de ambas redes sociales.

Al final, se trata de ofrecer más opciones comerciales a los anunciantes y aumentar las probabilidades de llegar a los usuarios. En otras palabras, incluso si el número de anuncios no aumenta, la idea es rentabilizarlos mejor y ofrecer más alternativas para que, al final, Facebook rentabilice una inversión de 1.000 millones de dólares.