La mayoría de la gente (y no creo que sea el único en pensar eso) entiende que la transacción básica que ocurre cuando utilizas servicios online gratuitos como Gmail o Facebook.

No funcionan gratuitamente: cuesta mucho dinero, desde los servidores y el almacenamiento a los trabajadores, oficinas y mucho más. Cuando te abres una cuenta gratuita, tienes que aceptar los términos de uso que, obviamente, no te lees. ¿Y quién lo hace?

Esos términos normalmente explican (en un lenguaje complicado) que, a cambio de poder usar el servicio de forma gratuita, le das permiso a la compañía para vender tus datos a otras compañías. Eso, junto a todos los anuncios que te llegan a tu correo o que aparecen al muro de tus redes sociales, es lo que financia los servicios.

Esos datos pueden ser cosas como tu nombre, dirección, género, edad, estado civil. Pero los datos también pueden hacer referencia a tu ubicación actual, la marca y el modelo de tu dispositivo, el tiempo que dedicas a usar el servicio e incluso información mucho más detallada.

Hay compañías que pagan mucho dinero para conocer tu historial de navegación, los productos que quieres comprar, dónde quieres ir de vacaciones y luego te muestran anuncios relacionados.

Seguramente nada de eso será una novedad para ti. Es buscar un par de zapatos por Internet y al momento te sale un anuncio en Facebook de esos mismos zapatos.

Lo que probablemente no sepas es lo mucho que valen tus datos. La compañía de privacidad de datos LetAlone asegura que la gente vive felizmente sin saber que Facebook, por ejemplo, gana hasta 900 dólares (808 €) con la venta de la información personal de cada usuario a otras compañías.

La semana pasada, realizó una encuesta con 1.000 usuarios de Facebook adultos en el Reino Unido y concluyó que, de media, solo pedirían 250 libras (300 €) al año por esos datos. Pero, obviamente, los están regalando gratuitamente.

La investigación concluyó que más de la mitad de los participantes (el 57 %) se sorprendieron y enfadaron de que sus datos fueran compartidos sin su permiso, y el 40 % se enfureció al saber que Facebook (y otras plataformas) pudieran vender información como dónde viven o dónde trabajan.

Lo cierto es que sí que han dado permiso, incluso si lo hicieron sin darse cuenta. Es por eso que es importante leer antes de poner que estás de acuerdo al abrirte una cuenta.

Con más de 20 millones de usuarios, Facebook genera unos 18.000 millones de dólares (unos 16.166 millones de euros) al año solo de sus usuarios en España.

Pero compañías emergentes como LetAlone están apareciendo con la promesa de ayudarte a controlar qué ocurre con tus datos y cómo conseguir una parte de los beneficios.

Eso no te ayuda con Facebook o con cualquier cuenta que ya hayas creado, pues ya has dado permiso para dar tus datos. Es prácticamente imposible que eliminen esos datos y lo único que puedes hacer es cerrar tu cuenta y dejar de usar el servicio en cuestión.

El software de privacidad y seguridad como una VPN o un antivirus tampoco ayudan. Cuando inicias sesión en Facebook, las VPN no te hacen anónimo: le estás diciendo a Facebook exactamente quién eres.

E incluso si no inicias sesión, se usan técnicas dactiloscópicas (usando mucha información mencionada anteriormente como el modelo del iPhone que utilizas y muchos datos ofrecidos por tu navegador, como el tamaño de pantalla y la resolución) para identificarte respecto a cualquier otro usuario, lo que significa que tu actividad puede vincularte igualmente y los datos resultantes se venden.

LetAlone cree que todo esto debería cambiar y que los usuarios deberían poder ver qué información tiene una compañía y deberían poder elegir si quieren que se venda o no. Y si es que sí, deberían ganar dinero con ello.

Leyes como el RGPD y la CCPA de California ya ayudan a asegurar que los datos se gestionan y se usan de manera correcta, pero eso no es ninguna garantía de que tus datos seguirán siendo privados.

Ya hay una larga lista de compañías que han sido multadas por no cumplir esas leyes, como por ejemplo la multa de 50 millones de euros a Google (al no hacer la información sobre el procesamiento de datos fácilmente accesible), la de 32 millones de euros a H&M (que monitorizaba los trabajadores de forma secreta), la de 20 millones de euros a British Airways (por una brecha de datos de 400.000 usuarios) y la de más de 18 millones de euros a Marriott Hotels (por otra brecha debido a un hackeo).

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Artículo original publicado en Tech Advisor.