Empecemos por explicar qué es un hub: Un hub -también conocido por su nombre en español: concentrador- es el dispositivo gracias al cual podrás conectar varios aparatos entre sí: desde tu smartphone, TV y USBs, hasta tarjetas SD, tablets u ordenadores.

Puede que debido a esta capacidad de conectar dispositivos de tan diverso tipo pienses que se trata de un aparato complejo, sin embargo, no es así. Un hub es mucho más simple que un switch o un router.

Mientras que un switch crea un canal de comunicación para distribuir datos a cada máquina de destino, el hub limita su red únicamente a equipos de envío. El switch es además capaz de funcionar en redes con una cantidad mayor de equipos que el hub.

El router, sin embargo, es el encargado de comunicar nuestros dispositivos con redes remotas, siendo capaz de interconectar diversas redes, una función que ni el switch ni el hub pueden llevar a cabo.

La misión principal de un hub es la de convertirse en punto central de conexión en una red. Todos los puertos de entrada están conectados eléctricamente. Esto significa que se compartirán datos e información de forma simultánea entre todos los dispositivos conectados al hub para que pueda verse desde cualquiera de ellos.

Los hubs suelen utilizarse también para conectar distintos segmentos de una red LAN a través de sus diferentes puertos. De este modo se crea una red común entre todos los dispositivos conectados.

Ahora que ya sabes qué es un hub, seguramente te estés preguntando: “¿Necesito yo un concentrador capaz de conectar todos mis dispositivos entre sí?”. ¡Sigue leyendo antes de responder a esta pregunta!

Antes, no te olvides de consultar nuestra guía con los mejores hubs disponibles. 

A quién le puede interesar un hub

La gran virtud de los hubs o concentradores es su versatilidad y capacidad para adaptarse a las necesidades de cada usuario. Eso se debe principalmente al hecho de tener todo tipo de puertos que, eso sí, pueden variar de un dispositivo a otro.

Puede darse el caso de que tengas un ordenador con algunos años ya, lo que puede significar a su vez que no cuente con demasiadas entradas USB o que algunas de ellas hayan dejado ya de funcionar.

Si este es tu caso, un hub puede ser la solución, ya que la mayoría de ellos sirven también como multipuerto USB. Así, podrás consultar los documentos de tu memoria USB a la vez que cargas tu smartphone y tienes tu impresora conectada.

Asimismo, si tu viejo portátil no cuenta con una ranura para las tarjetas de memoria, un concentrador también te servirá como lector de tarjetas. Puedes optar también por conectarlo a tu televisor y hacer un pase de diapositivas desde el sofá de tu casa.

Precisamente, otra función de los multiconectores es permitir la duplicación de una pantalla, principalmente gracias a su puerto HDMI. Si uno de los monitores que quieres vincular no tiene esta entrada, un hub también funcionará como adaptador.

Los hubs incluso pueden servirte para conectar tu portátil a un router o modem -de hecho esta es su función principal-, lo que significa que podrás disfrutar de la velocidad de una red Ethernet directamente desde tu ordenador.

Así pues, un hub puede interesar a todo aquel que necesite como mínimo un puerto extra, pero del que no dispone en el dispositivo que le interesa utilizar en aquel momento. Solo deberás asegurarte de que el concentrador que utilizas es compatible.

Qué tener en cuenta antes de comprar un hub

Antes de adentrarnos en especificar cuáles son las claves a considerar antes de hacerse con un hub o concentrador, hay que dejar claro que todo dependerá de los usos que quieras darle a este nuevo dispositivo.

Uno de los primeros factores a tener presente es, lógicamente, el precio. El coste de un hub varía, por ejemplo, según la marca y los puertos que incluyen, pero en términos generales oscila entre los 10 y los 60 €.

También hablando en general, a más precio, más variedad de puertos y mayor su capacidad. Es importante, por lo tanto, saber qué tipo de entradas necesitas, ya sea HDMI, LAN, USB Type-C, USB 3.0, tarjeta SDHC, tarjeta micro SDHC o cualquier otra.

Asimismo, y como ya adelantábamos en el apartado anterior, es muy importante conocer la compatibilidad del hub con tus otros dispositivos electrónicos. De nada te servirá un concentrador si no puedes conectarlo a tu portátil o tu televisor.

Otro aspecto a considerar, aunque quizás algo secundario, es el diseño del hub. Ten en cuenta el material del que está hecho y, si tu prioridad es poder transportarlo de un lugar a otro, echa un vistazo principalmente a su tamaño y peso.

Por último, recomendamos comprobar qué garantía y servicio post-venta ofrece el fabricante y el distribuidor. En el caso hipotético de tener un problema con el producto, querrás poder contar con un servicio al cliente eficiente que te pueda ayudar.