Windows 10 puede ser un auténtico revulsivo para las ventas de PC. Los proveedores de equipos y procesadores ven que hay millones de PC viejos y que aquellos usuarios que se han resistido a Windows 8, pueden renovar equipos con la llegada del próximo sistema operativo. No en vano, la primera reacción a la versión preliminar de Windows 10 ha sido positiva, ya que resuelve muchos problemas de usabilidad que afectan a Windows 8.

Se estima que hay 600 millones de PC con cuatro años o más de vida, y ya ocupan la franja de sistemas maduros para su próxima renovación, ha explicado Renee James, presidente de Intel, en la Conferencia de Tecnología de Credit Suisse. "Estamos viendo un entorno macroeconómico sano y una base instalada envejecida”, que, combinados, pueden suponer un importante despliegue de nuevos equipos, favorecido por el nuevo sistema operativo, señaló.

Para el directivo, la estrategia de Microsoft con Windows 10 está siendo muy sensible con las demandas de los usuarios.

A lo largo del próximo año, cuando se lance el sistema operativo, llegarán los PC con los productos y drivers que ya están adaptando los fabricantes. Es el caso de Dell, que progresa para ofrecer una experiencia de usuario consistente en este futuro entorno que se verá muy favorecido por respetar los mismos programas, tanto en el ordenador como en otros dispositivos móviles.

Hewlett-Packard es otra empresa de las que espera ansiosa al nuevo Windows 10, y cree que podría dar un gran impulso a sus ventas de PC corporativos. "Estamos realmente expectantes con él", ha reconocido John Groden, director de desarrollo de portátiles Elitebook de HP.

También el fabricante de chips AMD está aprovechando las nuevas características de Windows 10 en su modelo Carrizo, especialmente diseñados para PC con este sistema operativo.