A veces, un puerto puede fallar antes de tiempo en los dispositivos tecnológicos, dejándolos inoperativos o paralizando su funcionalidad. Pocas cosas son más tristes que ver cómo se agota la batería de un dispositivo que no puedes recargar.

Los estragos que un puerto defectuoso causa en tu presupuesto también son dolorosos. Sustituir o reparar la tecnología puede resultar caro.

Pero puedes evitar este resultado con una sencilla solución. Solo tienes que comprar una extensión de cable USB o un adaptador para tu portátil, cámara réflex y otros equipos y dejarlos enchufados, o cuando no sea práctico, una almohadilla de carga inalámbrica para aparatos compatibles (por ejemplo, smartphones). Eso también amplía las capacidades del dispositivo.

El problema es el desgaste. El uso frecuente de un puerto puede hacer que los conectores se erosionen o cambien de posición, impidiendo un contacto estable. La consecuencia es un dispositivo que no funciona o está parcialmente inutilizado.

Al añadir un cable de extensión, un adaptador o algo similar a tu vida, estás trasladando ese posible daño a un elemento más fácil de reemplazar.

Pon, por ejemplo, un portátil con un solo puerto USB-C. Si ese conector se estropea, te quedas sin poder cargar la batería o transferir datos localmente. Pero si te haces con un hub relativamente barato con carga directa, ya tienes un seguro.

Tomar este tipo de medidas puede ser especialmente útil para los artículos menos caros, que suelen tener un soporte de reparación más limitado. También es igual de útil para preservar la funcionalidad de los artículos más caros.

El gurú del vídeo de PCWorld, Adam Patrick Murray, utiliza dongles de micro-HDMI a HDMI baratos para salvaguardar ese puerto en las cámaras DSLR caras, y yo suelo instalar hubs USB a mis parientes para evitar que sus puertos USB-A de uso frecuente se desgasten.

Por supuesto, estos accesorios funcionan mejor cuando los tratas bien. Asegura los adaptadores y los cables siempre que sea posible: si se empujan, pueden dañar el puerto. Y ten cuidado durante la instalación.

Cuanto más frágil sea el conector (te estoy mirando a ti, micro-USB), más probable será que introduzcas accidentalmente algo en un ángulo ligeramente equivocado. Resultado: destrucción y desesperación.

Artículo original publicado en PCWorld.com.