El monologuista y actor norteamericano Mike Daisey fue uno de los reporteros encargados de visitar la fábrica de Foxconn para realizar un documental posterior que dicho por el mismo ha resultado ser un montaje. El autor eligió el programa norteamericano This American Life para reconocer que algunas de las afirmaciones vertidas en su documental son falsas y no se corresponden con la realidad de los trabajadores chinos de las fábricas de Apple. Entre los testimonios adulterados se encuentra el de que la planta de Foxconn estaba llena de guardias armados, que los trabajadores dormían en habitaciones hacinados y que había menores de edad trabajando. Otra de las falacias pronunciadas por Daisey es la de que se reunió con el grupo de trabajadores que resultaron envenenados con hexano durante una cadena de montaje de iPhones. El traductor que acompañó en la inspección a Daisey asegura que no presenció nada de lo contado por el monologuista. En la entrevista que Daisey concedió al programa de televisión This American Life acabó por admitir que en realidad no había mantenido conversaciones con nadie que se hubiese envenenando con hexano.

No obstante, desde principios de año Apple se encuentra sometida a todo tipo de sospechas por las condiciones reales de sus fábricas en China y a pesar de que en febrero abrió sus puertas, las afirmaciones falsas de Daisey sólo añaden más confusión y contradicción a la hora de desvelar la situación real de los trabajadores chinos.

Lo que sí son ciertos son los suicidios y los intentos de suicidio que se produjeron en mayo de 2010 cuando se lanzó el iPad 2 al mercado.

Por otro lado, un reportaje emitido por la cadena ABC el pasado febrero muestra a trabajadores en su mayoría jóvenes, y de los que el periodista Bill Weir, presente en Foxconn, dijo que más que nada sufrían de aburrimiento y que además casi ninguno había utilizado alguna vez un dispositivo de Apple.

La Fair Labor Association ha estado llevando a cabo auditorías especiales a las que Apple se ha sometido voluntariamente para las fábricas de Foxconn, Schenzen y Chengdu, y de las que aun no se conocen los resultados. trabajadores