Elon Musk sigue dando que hablar estos días en las redes sociales. Más concretamente, en Twitter, después de convertirse de la noche a la mañana en su principal accionista al hacerse con el 9,2 % de la red por un valor que alcanza los 2.890 millones de dólares. 

Previamente a la compra, Elon Musk había puesto en marcha una encuesta en la que cuestionaba la libertad de expresión en la red social, motivo por el cual, se planteaba la creación de una nueva red desarrollada con código libre para respetar los principios de libertad de expresión. 

Para Musk, el uso de la red social Twitter ha sido una de sus principales vías de comunicación con el resto del mundo, ya que la ha utilizado activamente cuando ha tenido que comunicar algo importante relacionado con sus empresas: SpaceX, Tesla o Boring Company. 

¿Qué quiere cambiar Elon Musk en Twitter?

El multimillonario urge a llevar a cabo cambios significativos. Tras la adquisición, ha puesto en marcha una nueva encuesta en la que nuevamente invita a los seguidores a que participen y opinen sobre la posibilidad de añadir un botón para poder editar los tuits. 

A medida que avanzan las horas, crece el número de usuarios que apoya mayoritariamente la posibilidad de edición frente a los que están en contra de esta medida, y son más de 3 millones los que han participado de forma activa en el momento de redactar este artículo. 

Para rebajar los ánimos, el actual CEO de Twitter, Parag Agrawal, ha comentado también en la propia red que “las consecuencias de esta encuesta serán importantes” y pueden influir en la toma de decisiones finales. “Votad con cuidado”, apunta Agrawal. 

Como todos sabrán, Elon Musk suele tener una capacidad innata a la hora de influir en la opinión de muchos ciudadanos. Quién no recuerda cuando en 2018 apareció en Instagram jugando con un lanzallamas de su empresa The Boring Company el cual costaba 500 dólares.

Días después supimos que las ventas de este producto se habían disparado hasta alcanzar las 20.000 unidades agotando el stock en los instantes iniciales de su venta. Sus excentricidades nunca han estado libres de polémica, por lo que ahora muchos temen que puedan trasladarse a la red social. 

Lanzallamas de Elon Musk

La esencia de la red social

Twitter ha mantenido a lo largo de los años la premisa de la publicación de textos cortos limitados a 140 caracteres. En noviembre de 2017, la cifra se incrementó a 280 tras una petición casi popular por parte de la comunidad de usuarios. 

Con la popularización de otras redes sociales como Facebook e Instagram, la red social ha tratado de adecuarse a lo que demanda la sociedad con mayor o menor éxito. La última cifra de usuarios únicos data del año 2019, período en el que Twitter contaba con 330 millones en todo el mundo. 

En cualquier caso, si algo ha mantenido hasta el momento actual a Twitter como herramienta de éxito ha sido el poder retroceder en el historial de las personas y consultar lo que en su día publicó o llegó a expresar en un momento dado.

Si el botón de editar hiciera su aparición, ya no se cumpliría el refrán de “dónde dije digo, digo Diego” con lo que una persona podría cambiar de discurso y corregir con el paso del tiempo, sin posibilidad alguna de que tiempo después tenga que desdecirse. 

Twitter es usada en infinidad de ocasiones para criticar o desdecir a alguien que en un momento dado llegó a decir una cosa o vertió una opinión contraria a la actual. También es aplicable a servicios de empresas. 

Por citar un ejemplo: “Esta oferta de servicio de Internet prometía treinta días de servicio gratis. Ahora dicen que la oferta era solo para nuevos clientes”. 

Es por este motivo que la encuesta no parece ser objetiva ni tener en cuenta todas las situaciones. Algunos usuarios han sugerido en este hilo que el botón de edición debería de estar disponible durante un período corto de tiempo tras publicar el tuit, con el fin de poder rectificar. 

No obstante, nunca debería permitirse una edición de forma permanente, ya que es algo que permitiría modificar tuits antiguos y rectificar opiniones sobre la marcha y a conveniencia. 

El tiempo nos dirá que sucede finalmente, pero como menciona el actual CEO de Twitter, conviene aplicar los cambios con coherencia y nunca dar pasos en falso. Es necesario conocer la opinión de los usuarios, pero no se debe influir de forma indirecta en la opinión pública.