Nadie duda de las ventajas que ha supuesto el uso de la inteligencia artificial en todos los aspectos cotidianos de la vida. Es una de las tecnologías que más interés ha despertado por los avances que aporta a la sociedad en general y a la economía.

Su rápido avance, para bien y para mal, ha aportado cambios drásticos y una transformación digital en sectores clave como la industria, el transporte, las finanzas, la sanidad o la seguridad. Pero existen retos éticos a los que debe enfrentarse.

La Comisión Europea, como ya sucediera en su día con la Ley de Protección de Datos (GDPR), lleva tiempo trabajando en cómo poder regular el uso y aplicaciones de inteligencia artificial con medidas legales que garanticen un ambiente propicio para su aplicación y despliegue. 

No todo vale y la regulación de la UE pretende garantizar un enfoque humano con una visión muy centrada en la protección de la privacidad, lejos de otras normativas ya existentes como la de Estados Unidos o la China, esta última con herramientas de control que aplica sobre la población. 

Los eurodiputados quieren que las normas contemplen el respeto a la intervención y la supervisión humana. De hecho, el proyecto propone garantizar la seguridad, la transparencia y la responsabilidad para evitar cualquier forma de sesgo o discriminación.

¿Qué riesgos conlleva la inteligencia artificial?

Los ordenadores y centros de datos tienen la capacidad de realizar ciertas funciones, como el procesamiento de datos, de forma más rápida y con mayor precisión que lo haría un ser humano. De esta forma, el uso de la inteligencia artificial se ha vuelto común para procesar la información de forma más rápida. 

Sin embargo, si dejamos toda la información en manos de bots y tecnologías de este tipo, corremos el riesgo de llegar a tomar decisiones sin la supervisión humana. El aprendizaje automático se basa en el reconocimiento de patrones. Los problemas surgen cuando los datos disponibles reflejan un sesgo social o son utilizados para causar daño. 

Inteligencia Artificial

De esta forma, la toma de decisiones automatizada podría acarrear divisiones sociales. Se ha descubierto que algunos algoritmos de contratación reproducen la brecha salarial discriminatoria que existe con las mujeres en la sociedad actual. 

¿Qué propone la Unión Europea?

El Parlamento reclama un plan de evaluación de los riesgos asociados a la IA y la toma automatizada de decisiones, así como un enfoque común para aprovechar los beneficios de su uso y mitigar los riesgos. 

La Comisión pretende marcar las líneas de actuación para que los ciudadanos estén protegidos ante prácticas comerciales desleales o discriminatorias, o de los riesgos que conllevan los servicios profesionales ofrecidos que estén basados en IA. 

Es más, entre las medidas que establece destaca la prohibición de la IA en determinados usos considerados de alto riesgo, como pueda ser la vigilancia masiva, así como aquellos que ocasionen daño a las personas al manipular su comportamiento, opiniones o decisiones. 

¿Cómo se usa la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial puede venir dada de dos formas. Por un lado, integrada en robots, drones, sistemas informáticos, vehículos autónomos o dispositivos IoT (Conectados a Internet). 

Por otro, la IA viene embebida en forma de software en asistentes digitales, software de análisis de imágenes, motores de búsqueda, sistemas de reconocimiento de voz o reconocimiento digital. 

De esta forma, aunque no seamos conscientes, la inteligencia artificial está presente en muchas de las acciones que llevamos a cabo a lo largo del día. A continuación, mostramos algunos ejemplos que quizá desconocías hasta ahora. 

  • Compras por Internet y publicidad. La inteligencia artificial se usa mucho para crear recomendaciones personalizadas basadas, por ejemplo, en búsquedas y compras previas, así como en otros comportamientos en la red. Además, la IA es muy importante en el sector del comercio, para optimizar los stock de productos, planear inventarios y mejorar la logística y el reparto de paquetes. 
  • Asistentes personales digitales. Los teléfonos móviles y los altavoces del hogar con asistentes de voz usan la IA para proporcionar respuestas más relevantes y personalizadas. De esta forma, ayudan a organizar las rutinas de sus propietarios. 
  • Búsquedas en la web. Los motores de búsqueda aprenden de la gran cantidad de datos que proporcionan sus usuarios para ofrecer resultados de búsqueda más relevantes. Sorprende la gran cantidad de información que recopilan en cada sesión.
  • Vehículos autónomos. Aunque los vehículos de conducción autónoma no están generalizados todavía, los coches utilizan ya funciones de seguridad impulsadas por IA. Por ejemplo, la UE ayudó en la financiación del sistema de asistencia a la conducción basado en visión VI-DAS, que detecta posibles situaciones peligrosas y accidentes.
  • Lucha contra las fake-news. Algunas aplicaciones de inteligencia artificial pueden detectar noticias falsas y desinformación al extraer información de las redes sociales, buscar palabras sensacionales o alarmantes e identificar fuentes no autorizadas o violencia digital. 

La violencia de género y el bullying también han llegado a Internet. Es la llamada violencia digital, ¿pero qué implicaciones legales tiene?. Te proponemos en este artículo toda una serie de medidas sobre cómo evitar delitos online, mensajes SMS o llamadas fraudulentas