El racismo es un mal endémico, estructural e institucional en todo el mundo, pero el caso de Estados Unidos es especialmente particular. El Movimiento por los derechos civiles luchó durante años para terminar con la segregación racial, pero la discriminación sigue presente.

La muerte de George Floyd a manos de la policía de Mineápolis del pasado 25 de mayo fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de la comunidad afroamericana, que enseguida salió a la calle para protestar contra la brutalidad policial.

Desde entonces, ya se han producido manifestaciones en ciudades de todos los 50 estados del país. Países como Canadá, el Reino Unido, Alemania, Francia o España también se han querido unir a la lucha y son miles los que han salido a la calle a protestar.

Si te encuentras en una ciudad donde todavía no se ha organizado una manifestación del movimiento Black Lives Matter o tienes algún motivo personal que te impida salir a la calle a luchar contra el racismo, hay formas en las que puedes ayudar desde casa.

1. Infórmate

Dicen que la información es poder. La única forma de poder participar del cambio es saber qué es lo que necesita cambiar. Es importante entender que no solo basta con no ser racista, sino que hay que ser antiracista y serlo activamente.

Especialmente aquellos que no somos negros, debemos ser conscientes de nuestros privilegios, escuchar, leer y aprender; entender que no hay nada que podamos decir que sea más importante que lo que tenga que decir alguien dentro de la comunidad negra.

Circulan por Internet varias listas de recursos muy útiles en estos momentos:

2. Aprende con documentales, series y película sobre racismo

Una forma de aprender sobre la historia del racismo en Estados Unidos es mediante recursos audiovisuales como documentales, series y películas. Hay producciones de altísima calidad que además te ofrecerán nuevos conocimientos.

Una cineasta a tener muy en cuenta es Ava DuVernay. Directora de Selma, Enmienda XIII y Así nos ven, su obra te permitirá entender la lucha histórica de su comunidad por la igualdad y cómo el sistema sigue discriminando a los ciudadanos por el color de su piel.

3. Utiliza tu plataforma

Estos días, las redes sociales nos sirven de mucho para saber qué está ocurriendo y por qué, así como para obtener información de primera mano de aquellos que se ven injustamente tratados por la sociedad racista.

Hemos aprendido que es preferible darles voz a ellos, que son quienes realmente tienen algo importante que decir, y puedes ayudar utilizando cualquier plataforma, con muchos o pocos seguidores, que tengas para amplificar sus voces.

Parece claro que iniciativas como el Blackout Tuesday no sirvieron para apoyar la causa, sino todo lo contrario. Las imágenes en negro que inundaron las redes terminaron por silenciar el movimiento y no para darle eco como se pretendía.

4. Conversa con tu círculo íntimo

Para evitar que el debate que se ha iniciado con las protestas antiraciales se termine apagando, es importante que mantengamos viva la conversación. Es por esto que puedes empezar por hablar sobre el tema con tus amigos, vecinos y familiares.

El primer paso para tener una actitud antiracial es, además, reprocharle a tu círculo las actitudes racistas que puedan tener, así como ser consciente de esos mismos comportamientos en uno mismo.

5. Firma peticiones

Otra forma de apoyar la lucha contra la discriminación racista es firmar peticiones. Hacerlo no siempre es sinónimo de que las cosas vayan a cambiar, pero los pocos segundos que tardas en hacerlo sin duda merecen la pena.

Estas son solo algunas de las peticiones que se han organizado estos días:

6. Contribuye con donaciones

Si puedes dar un paso más allá, las donaciones son una buena manera de contribuir en la lucha del movimiento Black Lives Matter. Algunas organizaciones se han visto abrumadas por las donaciones, pero hay otras que necesitan tu ayuda.

Estas son solo algunas de las campañas activas:

7. Reproduce este vídeo de YouTube

Quienes no puedan permitirse hacer una donación pueden ayudar a que lo hagan otros simplemente reproduciendo el vídeo Views for a Vision en YouTube. El dinero que se genere será donado íntegramente a asociaciones que ayudan a las familias afectadas.

Es importante que también reproduzcas los anuncios, pues son precisamente los que le ayudará al propietario de la cuenta a obtener ese dinero que será usado para donaciones. Cuantas más veces veas el vídeo, más dinero se generará.

8. Apoya a artistas negros

Una de las quejas que se están sintiendo estos días es lo mucho que a los blancos nos gusta la cultura negra y lo poco que les apoyamos. Es hora, pues, de apoyar a sus artistas, especialmente aquellos menos conocidos.

Está bien si quieres escuchar a Beyoncé o Kendrik Lamar, pero también deberías darle una oportunidad a Nakhane, Nao, Kelela, Orian Sun y muchos otros. La lista Black Lives Matter de Spotify es una buena forma de empezar.

Más allá de la música, puedes utilizar un próximo cumpleaños o aniversario como excusa para comprar una obra de arte de jóvenes artistas plásticos como Gerald Lovell o Tajh Rust. También les ayudará que compartas su trabajo en las redes.

9. Compra en tiendas de empresarios negros

Otra forma de ayudar a la comunidad negra en estos momentos es apoyando sus negocios. Puedes hacerlo fácilmente a través de sus tiendas online. Puedes encontrar productos de todo tipo: desde cuidado facial como Narloa a joyas como Shaellè’s Stones.

También te recomendamos que pidas comida a domicilio de restaurantes que sepas que son de propietarios negros. En España, tenemos por ejemplo el Restaurante Addis Abeba de Barcelona o el ElMandela de Madrid.

10. Hazte sentir desde tu balcón

No hace falta que salgas a la calle a protestar para alzar un cartel u ondear una bandera apoyando la causa. Aunque pueda parecer algo banal, colgarlos en el balcón o la ventana de tu casa le comunicará a tus vecinos tu reivindicación.

Recuerda, no obstante, que lo más importante no es colocarse la medalla de estar a favor de los derechos humanos, sino que es una forma de mantener viva esa conversación que mencionábamos antes, aunque sea sin intercambiar palabra.