Aún no es un cambio oficial de su política ni se mencionan tiempos, y todo apunta a que Spotify quiere primero medir el posible impacto y determinar si el cambio puede acercar a más personas a su servicio de pago o generar rechazo completo al canal.

Spotify sigue diciendo que su parte gratuita, soportada por anuncios publicitarios, es necesaria para su supervivencia, porque necesita seguir compitiendo con otros servicios de música gratis, como Pandora o YouTube. Algunos artistas, en especial Taylor Swift, no están de acuerdo y afirman que los servicios gratuitos perjudican las ventas de discos. Hace pocas semanas, Adele decidió no permitir el streaming de su nuevo álbum, 25, del que sólo se ha “liberado” una canción para su distribución gratuita, “Hello”.

Si se confirma la información del Wall Street Journal, esta decisión podría suponer el principio del fin de los servicios de música gratuita y que los proveedores, no sólo Spotify, tengan dificultades para captar a nuevos suscriptores.