El prototipo ya se ha probado tanto en simuladores como en vehículos reales, por lo que se trata de mucho más que un mero concepto de infotainment en vehículos.

Los coches conectados se situarían entre los móviles y los tablets, para controlar el flujo de datos que pasa a través del controlador de red (CAN) del propio vehículo. Muchos coches ya disponen de algún tipo de pantalla desde la que se controlan las funciones del mismo, algo que además se afianzará gracias a nuevas normativas al respecto.

Lo cierto es que el interés de Microsoft va más allá de un sistema de información y entretenimiento a bordo, que corre una versión embebida de Windows. Además, pretende que los dispositivos Windows interactúen dentro del vehículo.

En los trabajos que se están realizando, la idea es que la pantalla del salpicadero muestre información de nuestro teléfono y no simplemente los datos habituales de navegación y del vehículo. La compañía está trabajando para que el conductor no deba pensar demasiado en lo que aparece en pantalla, no tenga que desviar demasiado la vista, ni tocar botones, e incluso que la interfaz pueda utilizarse vía voz.

Sin embargo, cuando el coche está aparcado, el usuario podrá ejecutar prácticamente cualquier aplicación, si bien Microsoft instará a los desarrolladores a que tengan en cuenta comportamientos de conducción segura.

Los mensajes podrán ser leídos en voz alta y utilizar diferentes fuentes de información, desde radio FM y Xbox Radio, así como archivos MP3 almacenados en el teléfono multimedia. Muchas funciones que posiblemente estarán en la versión definitiva del software, aún sin fecha oficial de lanzamiento.