La compañía escribió la semana pasada en un post que llevará a cabo un ‘experimento’ para ofrecer una vía a los usuarios que han pirateado o comprado una copia sin licencia de Windows 7 o Windows 8.1.

Microsoft pondrá en marcha esta iniciativa en Estados Unidos y evaluará la respuesta de los usuarios pirata “antes de ampliarla a otros países”, señala el post.

Para ello, ofrecerá una copia genuina de Windows 7 o Windows 8.1 que se podrá descargar desde la Windows Store o introduciendo el código de activación comprado en otro lugar.

Microsoft quiere que los usuarios de software no genuino se incorporen al ecosistema legítimo de Windows. Esto supone un cambio de postura respecto al pasado mes de marzo. En ese momento, dijo que los usuarios de copias pirata con Windows 7 y 8.1 podrían actualizarse a Windows 10, pero días más tarde clarificó que si un dispostivo era considerado no genuino o sin licencia antes de la actualización, lo seguiría siendo tras ella.

Puede ser toda una oportunidad, ya que el uso de software pirata, sea cual sea el fabricante, provoca un riesgo más alto de exposición al malware y un rendimiento más pobre de los programas.